Economía de la atención: la importancia de seleccionar la información

Cada 20 segundos se cuelgan en Youtube 12 horas de vídeo, se generan 22.000 micromensajes en Twitter y aparecen 170.000 comentarios en Facebook. También se realizan alrededor de 450.000 búsquedas en Google. Pura sobreinformación. Si tú, lector, dedicas dos minutos a leer este post se habrán publicado en la red no menos de 72 horas de vídeo y se habrán ejecutado 2,7 millones de búsquedas.

En este gran almacén que es internet, no todo vale

Internet no es un gran almacén, es todo el almacén. El caso de Spotify, con más de 10 millones de canciones, es un buen ejemplo. Si cada canción tuviera 3 minutos de duración necesitaríamos dedicar más de 57 años ininterrumpidos para repasarlas todas, cuando hace sólo unas décadas el vinilo (y la escasez de discos) nos obligaba a escucharlos una y otra vez.

Michael Goldhaber describe este fenómeno con la expresión «Economía de la Atención«. A su juicio, «la abundancia de la información da lugar a la pobreza de la atención». En caso de que caso, esto significa que tú, lector, probablemente no leerás todo este artículo.

Durante los años cincuenta un psicólogo social analizó el rol de un editor de teletipos, que debía justificar las razones por las que seleccionaba sólo el 10% de las notas informativas de agencia que recibía diariamente. Las conclusiones podrían arrancar hoy una sonrisa: de las 1.333 explicaciones del rechazo a una noticia, casi 800 se atribuían a la falta de espacio. En Internet no hay «falta de espacio», por lo que dedicar dos minutos a esta lectura es una inmensidad.

Dos minutos equivalen a 72 horas de vídeos subidos pero no visualizados, y esta constatación reduce significativamente (decisivamente) el tiempo de atención. Además, por duplicado: según el panel de audiencias de Nielsen Online, el 95% de los usuarios conectados desde España que utiliza Twitter visita también Facebook.

Volviendo a Goldhaber, impacta su tesis de que «el dinero no puede comprar atención». La información consume atención, de hecho, compite por la atención. A más información, más competencia.

«If the Web and the Net can be viewed as spaces in which we will increasingly live our lives, the economic laws we will live under have to be natural to this new space. These laws turn out to be quite different from what the old económicos teacher, oro what rubrica such as «the information age» suggest. What counts mosto is what is most SCARCE now, namely attention. The attention economy Bring with it its own kind of wealth, its own class divisiones – stars vs. fans – and its own forms of property, ajo of which make it incompatible with the industrial-money-market based economy it bids fair to replace. Success will come to those who best accommodate to this new reality».

Es por eso que los encargados de la comunicación digital de las empresas y organizaciones deben tener muy claro en qué gran océano se mueven para poder destacar, y a la vez, saber seleccionar la información importante de toda esa gran maraña de bits.

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