De los errores también se aprende

El exceso de oportunismo, una organización interna ineficaz y planes muy a largo plazo figuran entre los errores más habituales de los emprendedores.

oficina

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. O tres, o cuatro, o cinco… Afortunadamente, de los errores también se aprende y toda experiencia acumulada puede acabar teniendo un impacto positivo en futuras empresas. De hecho, existe un viejo proverbio inglés que afirma que hay que fracasar entre tres y cuatro veces en los negocios antes de conseguir verdadero éxito. Los emprendedores deben asumir por tanto que los riesgos son necesarios para triunfar y que no hay por qué abatirse tras sufrir un revés empresarial. He aquí algunos de los errores más frecuentes entre “principiantes” que conviene evitar.

El oportunismo puede hacernos ricos o echar al traste con nuestro proyecto. Está muy bien eso de apostar por sectores novedosos y con grandes posibilidades en el futuro pero sin perder nunca de vista el presente. Una empresa orientada en exceso hacia el largo plazo no es algo aconsejable para los emprendedores, que no pueden esperar indefinidamente a que su idea arroje beneficios. Ligado a lo anterior, tampoco podemos creer que las tendencias no variarán en el corto o medio plazo. Las inversiones estáticas pueden arrojar rendimientos constantes durante un largo periodo de tiempo pero hay que saber en qué momento conviene modificarlas. Ni qué decir tiene que rodearse de un buen equipo de profesionales es fundamental (si es que el tipo de actividad que desarrollamos se presta a ello). Depositar demasiada confianza en personas que no la merecen puede salirnos muy caro.

 

Precisamente, la cuestión de la organización interna de la empresa es de enorme relevancia para el éxito de la misma. Generalmente, todas las ideas nacen con proyectos pequeños que posteriormente pueden convertirse en grandes negocios. Por ello, aunque en un principio sea el emprendedor el que controle en su totalidad todos los aspectos de la empresa, hay que saber delegar cuando el volumen de negocio exceda la propia capacidad del empresario. De lo contrario, el funcionamiento de nuestra empresa acabara atrofiándose. Por último, no hay que invertir en nada que no se conozca.

Fuente: Expansión.

Foto: gibsongolfer

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...