Arrollador estreno de Alibaba en Wall Street

Los inversores respaldan masivamente el comienzo de la cotización del gigante asiático de la distribución online, situando sus acciones al filo de los cien dólares.

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Los portales dedicados a la venta y suministro de artículos vía Internet atraviesan en estos momentos su edad dorada y con la perspectiva de seguir aumentando su cuota de mercado en los próximos años. Eso es al menos lo que esperan los responsables de Alibaba, la empresa china que ha protagonizado la mayor salida a bolsa de la historia de Wall Street (que no es decir poco). Un gigante de la distribución que compromete el liderazgo de las firmas norteamericanas en este sector.

Alibaba había fijado un precio por acción de 68 dólares con vistas al inicio de su cotización en el parqué neoyorquino el viernes 19 de septiembre. El transcurso de la jornada ha desbordado sin embargo las expectativas más optimistas, situando finalmente los títulos de la firma asiática en 93,98 dólares, un 38% por encima de su precio de salida. Descontando el efecto ‘novedad’, es evidente que los inversores acogen a la nueva joya bursátil con una mezcla de curiosidad y verdadero interés comercial. Las próximas jornadas acabarán de perfilar su valor real.

El nacimiento y desarrollo de Alibaba choca notablemente con la situación del país del que procede. Su fundador, un ex profesor de inglés llamado Jack Ma, creó la empresa cuando fue despedido de la hamburguesería en la que trabajaba. Rápidamente, el mercado oriental respaldó de manera abrumadora la fórmula de negocio de la firma, que recuerda poderosamente a la de Amazon. Sin embargo, Alibaba no se queda en la distribución, sino que también incorpora otras funciones propias de Google o Ebay.

A pesar del secretismo que todavía rodea a la compañía, fuentes de la misma aseguran que posee no menos de 230 millones de clientes en todo el mundo y que solo en 2013 movió algo más de 190.000 millones de euros en las distintas operaciones cerradas en su web. La filosofía de Alibaba, expresada en el lema ‘¿quién necesita supermercados?’, aspira a proveer a empresas y particulares todo tipo de productos y romper definitivamente la actual cadena de distribución. ¿Quimera u objetivo factible?

Vía: elEconomista.

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