Sin acuerdo sobre la deuda griega

La reunión entre los ministros de Economía de la zona euro -el Eurogrupo- y la presidenta del FMI para abordar la reducción de la deuda griega y entregarle un nuevo tramo del rescate ha acabado sin acuerdo tras casi 12 horas.

«Sobre Europa, no estoy nunca desilusionado porque nunca me hago ilusiones». Esta podría ser la valoración de cualquier político griego -o de cualquier otro país del mundo- sobre la reunión que han mantenido el Eurogrupo y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para tratar la deuda griega, pero la ha pronunciado el propio presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean Claude Juncker. Las casi 12 horas de reunión solo han servido para convocar otra cita el lunes que viene.

Los ministros de Economía de la zona euro y la presidenta del FMI, Christine Lagarde debían acordar como aligerar los 330.000 millones de euros de deuda pública griega y entregar el siguiente tramo del rescate, de 31.500 millones, al gobierno de Antonis Samarás. Tras la fallida reunión, Juncker achacó la falta de acuerdos a «problemas técnicos», y el Eurogrupo emitió un comunicado en el que decía haber «avanzado» en la búsqueda de la fórmula para aliviar la deuda pública griega, pero no daba más detalles.

Detrás del desacuerdo se encuentran las posturas totalmente enfrentadas del FMI y del Eurogrupo. El organismo presidido por Lagarde es partidario de que los países del euro perdonen parte de su deuda a Grecia, pero estos no están dispuestos a aplicar ninguna quita sobre los bonos griegos que poseen. Alemania no ha tardado en asegurar que esta opción sería ilegal. Tampoco hay acuerdo sobre el descenso de la deuda al 120% del PIB, algo que el FMI espera para 2020 pero que el Eurogrupo aplaza hasta el 2022.

Las alternativas tampoco son fáciles. Una de las que se debatieron fue autorizar a Grecia para que compre 40.000 millones de deuda pública que están en manos de inversores privados por el 30% de su valor, algo que podría costarle «solo» 10.000 millones de euros. Eso si, los inversores deberían aceptarlo. Otra opción sería que los tipos de interés de los préstamos bilaterales de países de la zona euro a Grecia bajaran del 1’5 al 0’25%.

También podría estudiarse ofrecerle una moratoria de 10 años a los intereses que el país heleno paga por los 130.000 millones del fondo de rescate de emergencia de la eurozona, con lo que podría ahorrarse unos 44.000 millones. La renuncia del BCE a los 15.000 millones de plusvalía si Grecia le devuelve el dinero de todos los bonos que tiene e incluso la recapitalización directa de la banca griega también han sonado como alternativa a la condonación de la deuda.

Fuente: Expansión

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