Seis claves para entender el desplome del precio del petróleo

El antiguo ‘oro negro’ ha sido uno de los grandes protagonistas de 2015 para deleite de los consumidores y honda inquietud de buena parte de los productores.

petroleo

Oriente Medio ha sido, muy a su pesar, la región que se ha llevado más titulares en este 2015 con permiso, quizá, de China (pero solo durante el verano). La Guerra de Siria y el avance del Estado Islámico han sido los dos principales ejes pero también hemos asistido a un histórico acuerdo nuclear con Irán. Sin embargo, el gran protagonista en materia económica ha sido el petróleo, que ha protagonizado un auténtico desplome cuyas últimas consecuencias siguen sin conocerse. Veamos qué factores explican esta tendencia:

1. La OPEP no recula…

Fuertemente controlada por Arabia Saudí, la principal organización de productores de petróleo no ha recortado su producción durante el año a pesar de las súplicas de algunos de sus miembros. Inicialmente, el objetivo era acabar con el ‘fracking’ estadounidense, pero ahora la meta última parece mucho más oscura: acabar con la competencia de países con costes de extracción y producción elevados. Arabia Saudí ya no es el principal productor mundial (es Norteamérica), por lo que no quiere que la OPEP sea quien dé el primer paso para reducir la producción de barriles. Lógicamente, esto genera una sobreproducción petrolera global.

2. … y Estados Unidos tampoco

A pesar de que algunas compañías de ‘fracking’ cerraron 2014 con pérdidas e incluso varias de ellas se declararon en quiebra, lo cierto es que los niveles de producción de crudo estadounidense no se han resentido. Existe un gran convencimiento en el país de que se iniciado una nueva era en el mercado de la energía y Norteamérica puede cambiar su rol de consumidor a proveedor. No sorprende así que la semana pasada se suprimieran los límites a la exportación de petróleo por una amplia mayoría del Senado. Eso sí, el ocaso de los yacimientos de Alaska parece evidente.

3. Irán no llega en buen momento

El levantamiento de gran parte de las sanciones diplomáticas que pesaban sobre Irán deja con las manos libres a un posible actor importante en el mercado de petróleo. Sin embargo, la gran capacidad productora del país chií no ha hecho sino empujar a la baja los precios, aumentando los stocks y restando atractivo a las inversiones. Hace algunas semanas, Teherán presentó ante el mundo una larga lista de yacimientos y zonas de extracción que estaban disponibles para las empresas extranjeras. El anuncio no despertó demasiado entusiasmo, algo muy revelador de la actual coyuntura.

4. China, ¿quo vadis?

La segunda economía global lleva camino de convertirse en el mayor consumidor de recursos del planeta. Esta tendencia fue la que llevó a buena parte de los productores de petróleo a fijar el mercado chino como gran prioridad, dado que la riqueza petrolera del país asiático es muy exigua. No obstante, el crecimiento económico de China no está cumpliendo las expectativas y las impresionantes cifras registradas durante los últimos quince años quedan cada vez más atrás. Este frenazo afecta, lógicamente, al consumo de petróleo, impidiendo que gran parte de la producción destinada para abastecer al mercado chino encuentre salida. La evolución del sector automovilístico chino será clave para reforzar o corregir esta tendencia.

5. Europa, más concienciada

Todos los estudios de opinión constatan que el continente europeo es una de las regiones del planeta en las que se detecta una mayor preocupación por el cambio climático y la sostenibilidad medioambiental. Ello ha empujado a la industria automovilística a echar el resto para lograr vehículos menos contaminantes y, por ende, con menores niveles de consumo de combustible. Paralelamente, el fomento de las energías limpias gana terreno en el centro y norte del continente, al tiempo que los problemas de contaminación urbana apuntan a una posible reducción del transporte privado en las grandes ciudades. Está por ver si el ‘escándalo Volkswagen’ afecta de algún modo a esta percepción social, aunque no parece que vaya a ser así.

6. El último barril de petróleo será el más barato

Uno de los eslóganes ecologistas más extendidos es el que señala que el último barril de petróleo que se produzca en el mundo será el más caro de la historia. En estos momentos, el desarrollo de fuentes de energía alternativas y los cambios en los hábitos de consumo parecen apuntar a que ese barril será, en realidad, el más barato de todos. La impresión generalizada entre los analistas es que la era del petróleo se acerca a su fin no porque se haya agotado este recurso, sino porque está siendo reemplazado por otros más eficientes.

Foto: Lightspring

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