Reforma constitucional para limitar el déficit público

Al final no ha sido la sucesión al trono lo que ha provocado la segunda reforma constitucional, que llegará tras aquella de 1992 que daba a los inmigrantes el derecho al sufragio pasivo en las elecciones municipales. Han sido las directrices europeas, aquellas que rigen a España en la lucha por salir de la crisis sin necesidad de ser rescatada. El objetivo, según fuentes socialistas para El País, es calmar a los mercados, al Banco Central Europeo y al eje franco- alemán. Y para ello nada mejor que un sacrificio que inspire confianza: limitar el déficit público por la vía de la Constitución, de tal modo que se imponga un límite «muy cercano a cero» a partir de 2018- 2020, según palabras de la vicepresidenta Elena Salgado. Y aunque este precepto se quiere extender por el conjunto de la eurozona, solo Alemania lo contempla actualmente en su Carta Magna.

Fachada del Congreso de los Diputados


Precisamente la reforma que se quiere incluir en la Constitución es muy similar a la que rige en el país gobernado por Angela Merkel. De este modo, se establece un límite para el déficit, con criterio sobre la deuda, y que contemple como excepción problemas de causa mayor. «Cuando haya recesión, un desastre natural o una catástrofe que exija medidas de estímulo», explicaba Salgado en declaraciones para la Cadena Ser reflejadas por Expansión.

La inesperada reforma constitucional se aprobará por procedimiento de urgencia, algo que solo es posible si no se modifican los artículos de mayor relevancia, de obligada reforma por procedimiento agravado. Esta vía ordinaria exige el respaldo de, como mínimo, tres quintas partes del Congreso y del Senado. En ambos casos la suma de la representación de PP y PSOE supera de sobras esta exigencia. En el Congreso suman 321 escaños de los 350 totales, y en el Senado, 226 de los 264 que componen la cámara. Se ha dado el caso de que Mariano Rajoy, líder de la oposición, ha apoyado sin reparos la medida propuesta por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Bastaron 10 minutos para que la decisión de llevar adelante la reforma, y de hacerlo antes de la disolución de las Cortes el próximo 27 de septiembre, se convirtiera en realidad.

Sin embargo, el acuerdo de las instituciones democráticas no parece corresponderse con la opinión del pueblo. En un clima delicado, el hashtag #yoquierovotar está invadiendo Twitter durante la mañana de hoy. Se palpa la voluntad de referéndum en el ambiente, ni que sea porque una reforma constitucional se considera algo de suficiente calibre para ello. Para que éste fuera obligado sería necesario que un 10% de los miembros de cualquiera de las cámaras lo solicitaran en los 15 días posteriores a la aprobación de la reforma. Aunque parece poco probable que suceda, si así fuera sería imposible que la reforma estuviera concluida antes del fin de la legislatura. ¿Conseguirá el clamor popular imponer su voluntad? De momento la red saca humo.

ACTUALIZACIÓN 26/08: En este enlace a El País se puede consultar el redactado provisional del nuevo artículo de la Constitución, el 135.

Foto: 071115_Madrid_015 por rahego en Flickr.com.

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