Recomendaciones para crear un presupuesto mensual

Si tenemos problemas económicos para llegar a final de mes, quizá la solución sea que nos hagamos un presupuesto punto a punto.

Si vuestros ingresos se os escapan de las manos y termináis el mes sin haberos dado cuenta de cómo habéis gastado vuestro dinero, lo mejor será que os hagáis un presupuesto mensual. De esa forma podremos notar cómo poco a poco acabamos los meses de una manera más holgada y que ya no llegamos a final de mes cerca de habernos quedado sin saldo. ¿Cómo hacerlo?

Haz una lista de todos los ingresos

Esto es lo primero. Hay que listar y enumerar los ingresos que tenemos a lo largo del mes. Debemos incluir en la lista cualquier fuente económica que acabe en nuestra cuenta bancaria, sea lo que sea. Incluso si tenéis un ingreso extra que no sea muy elevado y que obtengáis, por ejemplo, vendiendo artículos hechos a mano en subastas online, tendríais que incluirlo en la lista de ingresos. A partir de esa lista podréis comenzar a elaborar el presupuesto mensual con el que dominar mejor vuestros gastos.

Ahora haz una lista de los gastos habituales

Repliquemos la misma filosofía del punto anterior, pero ahora haciendo una lista de los gastos que tengamos. La lógica nos llevará a ver que una parte de estos gastos serán rutinarios, estableciéndose unos pagos mensuales que no se alterarán con el paso del tiempo. El mejor ejemplo de ello puede ser, por ejemplo, el alquiler del piso. Otra parte de los gastos sí que sufrirá modificaciones, aunque es probable que siempre moviéndose dentro de un mismo rango de coste. Las facturas de la electricidad, el gas o el agua pueden ser una buena forma de ejemplificar este segundo tipo de gasto. Si no somos capaces de elaborar un presupuesto a modo de media de los gastos que fluctúan, la mejor opción sería realizar un registro de todos los gastos que tenemos cada mes. Al cabo de un tiempo sí podremos hacer una media en la cual veamos cuáles son los gastos principales a los que nos enfrentamos cada mes.

No te olvides de administrar los gastos esporádicos

La siguiente lista que vais a hacer es la correspondiente a los gastos esporádicos, que incluyen todas las compras que hagamos en supermercados, tiendas y cualquier otro tipo de producto. Para tener clara la lista de los gastos que tenemos que tener en cuenta, lo mejor es que hagamos uso de los recibos del banco o del historial digital del mismo. Es posible que la mayoría de estos gastos que hayamos hecho los hayamos pagado con tarjeta de crédito, por lo que quedará registro exacto de cada coste e incluso el nombre de la tienda.

Si solemos retirar dinero en el cajero para usarlo después en las tiendas será un poco más difícil, pero con un poco de esfuerzo y memoria podremos lograrlo. Los gastos que tenemos que introducir en esta lista incluyen productos que, por lo general, sean necesarios en nuestra vida, como la comida. Es decir, no deberíamos añadir el entretenimiento, ya que eso lo vamos a tener en cuenta en el próximo apartado.

Ahora los gastos complementarios y no obligatorios

Por ejemplo, una sesión de cine, la compra de un producto de entretenimiento, un viaje, una excursión… todos aquellos gastos que sean secundarios o de los que, en un momento dado, pudiéramos prescindir. En esta lista también tendríamos que añadir los tickets de cuando salimos a comer fuera de casa, algo que no encaja en el mismo grupo de la comida que hemos tenido en cuenta en el punto anterior. Otros gastos relacionados son la suscripción al gimnasio o los regalos que hagamos a nuestra familia o pareja.

Sumamos y restamos

Después de haber hecho una lista de todos los ingresos y todos los gastos, divididos tal y como hemos explicado, llegará el momento de compararlos. Habrá que sumar todos los gastos para alcanzar una cifra máxima de todo lo que dejamos ir fuera de nuestra cuenta bancaria de manera mensual. Lo compararemos con nuestra cantidad de ingresos y el importe que nos quedará sabremos que se trata del disponible que podremos llegar a tener.

¿Qué ocurre si la cantidad de gastos supera a la de ingresos según vuestros datos? Esto es más frecuente de lo que podáis imaginar y, de ocurrir, solo requerirá un ajuste. Si nos pasa esto lo que habrá que hacer será hacer una resta de los ingresos y los gastos habituales y esporádicos, que son sin los que no podemos vivir. Dejaremos de lado los gastos complementarios. En este caso seguro que obtenemos un resultado positivo que podremos tomar como referencia con la intención posteriormente de tener cierta flexibilidad para afrontar algunos de los gastos complementarios que habíamos abandonado.

Si estamos en esta situación podremos ver que nuestro problema eran estos gastos complementarios y que si los introducimos con control podremos vivir sin dificultades e incluso quizá hasta ahorrar.

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