¿Qué son los ‘test de estrés’ y cuál es su finalidad?

Estas pruebas evalúan la solvencia de las entidades financieras europeas en diferentes escenarios, uno normalizado y otro adverso. Los últimos test se realizaron en 2016.

estres

En 2016, la banca italiana fue una constante fuente de quebraderos de cabeza para todo el sector continental en su conjunto. Las entidades transalpinas presentaban -y siguen presentando- importantes desajustes en sus balances y el riesgo de un colapso era cada vez más elevado. Tras unos ‘test de estrés’ especialmente desfavorables, el Gobierno italiano acabó abordando un rescate ‘light’ del sistema financiero del país. ¿Qué son exactamente esos ‘test de estrés’? ¿Son tan fiables como se deduce de sus últimos resultados? Desde luego, la fiabilidad de estas pruebas a la gran banca europea no es la más deseable. Veamos en qué consisten.

Un examen a la banca

También conocidos como pruebas de resistencia bancaria, los ‘test de estrés’ examinan la solvencia de las entidades financieras mediante la simulación de distintos escenarios considerados posibles. De este modo, en base a los datos presentados por los bancos, las pruebas simulan cómo respondería ese banco en particular ante una situación más complicada que la actual. En función de cómo quedarían las cuentas de cada entidad en los diferentes escenarios se van estableciendo puntuaciones y clasificaciones. Como hemos comentado, la banca italiana obtuvo algunas de las peores notas en 2016.

¿Cuál es el origen de los test?

Las pruebas a los bancos surgen en Europa el contexto de la Gran Recesión, cuando se temía una cascada de quiebras como estaba aconteciendo en Estados Unidos. Aunque finalmente los bancos norteamericanos no se resintieron tanto como parecía en un primer momento, la UE impulsó los test en 2009, con sucesivas ediciones en 2010 y 2011. A partir de esa fecha, las pruebas han perdido su carácter anual (en parte, por los irreales resultados de 2011), siendo su última edición la ya comentada del año pasado.

¿Qué miden los test?

La fórmula que se utiliza para determinar la solvencia de una entidad viene dada por su exposición a diferentes contextos macroeconómicos. Se contabilizan movimientos de precios, eventos relativamente inesperados, posibles cambios de normativas o el impago de una parte importante de los créditos concedidos. También se tienen en cuenta los posibles cambios en los tipos de cambio o en los tipos de interés del dinero. Por lo tanto, el test determina cuál es el nivel de riesgo de una entidad en dos escenarios de referencia, el de referencia (el más esperado) y el adverso.

¿Cuáles fueron los resultados del último test?

Al margen de los inquietantes datos que mostraron los bancos italianos, el resto de entidades del viejo continente también fueron revisadas en profundidad en 2016. En Empresayeconomia.com dimos cuenta del balance de las pruebas, que encumbraron a la banca sueca, noruega, finlandesa y danesa, con ratios de capital superiores al 14%, muy por encima del 9,2% que arrojó la media europea. Precisamente, el sueco Swedbank despuntó con una ratio del 23,1%, multiplicando por más de cuatro la cifra mínima.

Los bancos irlandeses, por el contrario, también figuraron entre los derrotados. La ratio de capital media de las entidades de la isla esmeralda se quedó en el 5,2% (la nota mínima era un 5,5%), reduciéndose al 4,3% en el caso del Allied Irish Banks. Entre los bancos españoles, no hubo suspensos pero tampoco cabe alegrarse demasiado por los resultados. Bankia sobresalió con un 9,6% mientras que la media nacional se quedó en el 8,1%, más de un punto por debajo de la media comunitaria.

Los test más polémicos: 2011

Los ‘test de estrés’ son un recurso muy importante para evaluar la salud del sistema financiero pero también han deparado sorpresas muy desagradables. Sin lugar a dudas, el caso más llamativo se vivió en 2011, en la tercera edición de las pruebas. Estas se llevaron a cabo tras los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal (este último, en curso) y fueron objeto de una notable atención mediática. No se sabe si se debió a un intento de rebajar la tensión pero los resultados de muchos bancos se demostraron claramente inflados.

Así ocurrió, por ejemplo, con Bankia, que superó con cierta holgura el test y menos de un año después tuvo que ser rescatada por el Estado español con una onerosa factura a cargo de los contribuyentes. Lo mismo puede decirse de otros bancos españoles que tuvieron que capitalizarse a marchas forzadas para evitar un destino similar. El último de ellos, el Banco Popular. Los resultados de 2016 parecen, a priori, mucho más realistas.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...