¿Qué ocurriría si el país le diera una gran cantidad de dinero a los vagabundos?

Desde Canadá se ha realizado un estudio que demuestra que hay muchos prejuicios sobre las posibilidades de reinserción de los vagabundos.

En muchos casos es frecuente pensar que si se proporciona una amplia cantidad de dinero a un vagabundo es posible que lo invierta en comprar cosas que posiblemente no van a cambiar su vida. Es un tipo de pensamiento muy frecuente, uno de esos poco elegantes y que nadie reconocería que pasa por su cabeza, al menos no en público. Se piensa que si a esa persona en vez de darle dinero le damos las herramientas que puede usar para labrarse un futuro, estaremos haciéndole un favor mayor.

¿Pero y si un estudio confirmara que en realidad es más provechoso darles dinero? ¿y si ya se hubiera probado entre personas reales? El cambio de actitud respecto a ello podría ser enorme. Y la buena noticia que tenemos es que os podemos decir que sí, que ya se ha probado y ha dado unos resultados que han sorprendido a los expertos. El estudio, titulado The New Leaf Project, ha sido realizado en Canadá y ha estudiado a dos grupos de vagabundos.

Al primero de ellos, formado por 50 personas, les entregaron un total de 7500 dólares canadienses por cabeza, que al cambio de moneda son algo menos de 5000 euros. Al segundo grupo no les dieron nada. A partir de ahí los responsables del estudio hicieron un seguimiento de todas esas personas en un periodo comprendido entre 12 y 18 meses con la intención de ver cómo se desarrollaban sus vidas y sus finanzas.

Lo que se ha podido observar es que con el paso del tiempo una gran parte de las personas que recibieron el dinero no lo usaron de una forma errónea, sino que le sacaron partido para mejorar sus vidas en poco tiempo. De forma global, el grupo de personas que recibió el dinero encontró un alojamiento estable en un menor periodo de tiempo en comparación a quienes no recibieron ningún ingreso por parte de los investigadores. Se dice que la media de adelanto en la mejora de su nivel de vida se estableció en alrededor de 12 meses, partiendo de la importancia de encontrar un alojamiento permanente.

Las personas que recibieron dinero consiguieron una estabilidad financiera más rápida e invirtieron gran parte del presupuesto en conseguir una seguridad alimentaria. Invirtieron la mayor parte del dinero de forma gradual en comida, en ropa y en pagar el alquiler de su alojamiento. Curiosamente, en comparación a la vida que habían tenido antes de participar en el estudio, estas personas tuvieron una reducción del 39% en cuanto a inversión en tabaco, en drogas y en alcohol.

Los responsables del estudio también indican que se sorprendieron al ver que la gran mayoría de personas que recibió el dinero tenía muy claro qué hacer con él para mejorar sus vidas. Tal y como dicen los investigadores, se trata de un golpe muy contundente en la cara de todos los estereotipos relacionados con la forma en la que viven y se comportan los vagabundos.

Tengamos en cuenta como datos importantes, que el estudio se ha llevado a cabo entre personas de 19 y 64 años que habían estado al menos seis meses sin hogar. Tampoco se tuvo en cuenta dentro del estudio a individuos con problemas de adicción a las drogas u otras sustancias, puesto que eso habría decantado la balanza rápidamente hacia uno de los lados. También son personas que en una gran parte disponen de la oportunidad de tener un ingreso mensual de alrededor 1000 dólares canadienses. Es decir, son individuos que en algunos casos tienen trabajo, pero que es frecuente que los pierdan por su condición y por los problemas económicos por los que pasan.

Con el dinero recibido hubo personas que compraron una bicicleta para poder ir a su trabajo, otras tomaron la decisión de arreglar su coche con el mismo objetivo. En otros casos hubo quien compró un ordenador y también distintas personas comenzaron sus propios negocios con la intención de tener, finalmente, unos ingresos que les permitieran subsistir. Como dicen desde el estudio, descubrieron que realmente las personas saben qué quieren hacer y cómo hacerlo y que solo necesitan los medios y un poco de ayuda para conseguirlo. También es importante reforzar su capacidad de salir adelante y su dignidad como personas para que demuestren todo el potencial que tienen.

Además, hay otro factor importante en términos financieros que el estudio ha querido remarcar, puesto que en ocasiones no se tiene en cuenta cuando el gobierno o las asociaciones de apoyo hacen números. Se trata del dinero público que se termina invirtiendo y gastando al tener a vagabundos en las calles. Los responsables del estudio argumentan que en ocasiones se piensa que dejar a las personas sin hogar viviendo como vagabundos resulta barato o incluso gratuito para el estado. Pero en realidad es un error.

Lo comprobaron al ver cómo las 50 personas que recibieron dinero ya no volvieron a pasar una noche en los refugios. Si tenemos en cuenta que anualmente por cada una de esas personas los refugios invierten 8100 dólares canadienses, en total queda un ahorro de 405 mil dólares canadienses sumando el gasto que hubiera supuesto dar refugio a estos individuos durante el año. Por este y por otros motivos ya comentados, el estudio defiende la importancia de dar una oportunidad a quienes no tienen hogar para que se puedan reintegrar en la sociedad.

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