Qué es la prima de riesgo y cómo te afecta

Este indicador muestra el interés adicional que los inversores exigen para comprar un activo en comparación con otro de mayor calidad. Se usa especialmente en la deuda.

prima de riesgo

En 2010, los españoles comenzaron a oír con inquietante frecuencia la expresión ‘prima de riesgo’, un concepto que se presentaba como uno de los grandes males que se cernían sobre la economía. Poco a poco, hasta los ciudadanos sin contacto directo con el mundo de las finanzas aprendieron en qué consistía esa prima tan dañina. No obstante, el concepto encierra bastantes matices y aplicaciones que merecen ser comentados sin prisas.

¿Qué es y cómo se calcula la prima de riesgo?

Vinculada erróneamente en exclusiva con las finanzas a escala nacional, la prima de riesgo consiste en la diferencia entre el tipo de interés que se exige por dos activos idénticos pero de distinto origen. Generalmente, la expresión se utiliza en el ámbito de la renta fija, siendo aquí la prima el interés adicional que hay que pagar por un bono en comparación con otro que se toma de referencia. El activo de referencia suele ser el que ofrece la mayor fiabilidad.

La forma de calcular la prima de riesgo es muy simple. Si el bono de referencia ofrece un 1% al comprador y otro bono de peor calidad ofrece un 3%, la diferencia entre ambos es de 200 puntos básicos (un 2% en términos relativos). Esa es la prima de riesgo. Se utiliza una escala de puntos porque permite fijar la distancia entre dos activos con mayor precisión y de manera más gráfica. Es posible ver primas de riesgo que incluyen decimales.

¿Dónde se aplica?

Como hemos comentado, es equivocado pensar en la prima de riesgo como una variable que solo se aplica a efectos de medir el riesgo en el mercado de deuda soberana. Efectivamente, en este ámbito se utiliza con gran frecuencia y permite al inversor ponderar el grado de especulación que presenta cada bono. Las casas de ‘rating’ complementan esta información poniendo nota a la calidad de la deuda de un determinado país.

En el ámbito corporativo, también se utiliza este diferencial para comparar la calidad de los activos de empresas del mismo sector. No obstante, es muy habitual que las deudas de las compañías europeas se calculen en base a la prima de riesgo del país en cuestión. Así, las empresas deberán pagar por financiar su deuda lo mismo que el Estado más un plus que se aplica en función de su propia capacidad de pago estimada.

Otras aplicaciones de la prima de riesgo

En el terreno de las inversiones, también se habla de prima de riesgo para valorar el posible rendimiento que cabe esperar de una operación financiera. Para ello se realizan fórmulas matemáticas que arrojan el tipo de interés que un inversor debe exigir para comprar un activo. Esa cifra toma en consideración la rentabilidad deseada por el inversor y el componente de riesgo del activo. Cuanto más segura se considere la inversión, menor será la prima y por tanto también el interés ofrecido.

¿Cuál es la evolución reciente de la primas de riesgo nacionales?

Es el mercado en el que este concepto suscita mayor interés porque influye en la vida diaria de millones de personas. En los últimos tiempos, la prima de riesgo ha tenido importantes altibajos pero se distinguen dos trayectorias muy claras. Primero, entre 2009 y 2012 el repunte de este indicador fue vertiginoso en Europa, mostrando las grandes diferencias entre la solvencia de los países del sur y el norte dentro de la zona euro.

Durante ese momento, la prima de riesgo española pasó de los 100 puntos básicos con los que despidió 2008 a los 638 que llegó a alcanzar en julio de 2012. Es entonces cuando se produce el punto de inflexión con el inicio de las medidas extraordinarias del BCE para rebajar la presión sobre los países del sur europeo. Esta segunda fase toca suelo en marzo de 2015, cuando la prima cayó hasta los 88,2 puntos. Desde entonces, ha vuelto a repuntar, tocando los 164 puntos en julio de ese año.

¿Por qué es importante para ti?

La prima de riesgo no influye directamente en tu situación financiera pero te afecta a través del Estado. Si España debe dedicar más recursos a financiar su deuda, las dotaciones presupuestarias para el resto de partidas se reducen. Los presupuestos generales de 2013 y 2014 fueron el ejemplo más evidente de ello. En 2015, España tuvo que pagar casi 100 millones de euros diarios por este motivo.

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