¿Qué es la política fiscal y cómo se articula?

La fiscalidad es una de las armas más poderosas de que disponen los gobiernos para intervenir en la economía, siendo la base financiera de cualquier Estado.

politica fiscal

Recientemente, hemos asistido a la aprobación de distintas alzas fiscales de dispar intensidad en nuestro país. Si bien es cierto que se trata de un ajuste consensuado entre los dos principales partidos de España y que no se han tocado los impuestos más importantes (IVA e IRPF), no lo es menos que la factura tributaria vuelve a subir. Desde luego, la fiscalidad tiene una importancia muy notable en el funcionamiento de cualquier economía y, en buena medida, define el modelo económico mismo del Estado. A continuación, trataremos de desgranar las características de la política fiscal.

La necesidad de una política fiscal

Los Estados necesitan ingresos y estos se obtienen a través de la política fiscal. Esta sería la explicación más evidente sobre el porqué de la existencia los impuestos y su concreción a través de una política teóricamente coherente. Dicho de otro modo, ningún Estado moderno podría sobrevivir sin una estructura impositiva clara y que permitiera sostener todos sus gastos. En consecuencia, la política fiscal es una necesidad que los gobiernos están obligados a gestionar de la manera más equilibrada posible. Evidentemente, a mayor complejidad de la estructura del Estado, mayores serán sus necesidades de ingresos.

¿Qué comprende la política fiscal?

El criterio de qué actividades humanas deben estar o no gravadas es profundamente subjetivo y por ello existe una amplia disparidad de opiniones al respecto. En cualquier caso, está bastante aceptado que todas las rentas del trabajo deben pagar impuestos, lo mismo que las plusvalías generadas por las inversiones y las rentas derivadas de la explotación de bienes raíces. De idéntica manera, el consumo también paga impuestos, estableciéndose aquí una variada tipología de gravámenes. La tasa básica es el IVA y a partir de ahí se suceden todo tipo de impuestos especiales (hidrocarburos, azúcar, alcohol, tabaco…).

Menos visibles pero igualmente reductores de la renta disponible son las cotizaciones sociales, que se aplican directamente en la nómina de los trabajadores (aquí también se incluiría la cotización de los profesionales autónomos). Íntimamente relacionado con la actividad económica, el Impuesto de Sociedades grava a un buen número de empresas de tamaño medio y grande. Por último, existe otro bloque de impuestos cuya existencia fluctúa según el país o el momento, como el Impuesto de Sucesiones o el de Patrimonio. Todos los tributos -especialmente, los últimos mencionados- son polémicos por naturaleza.

Otras funciones de la política fiscal

Hemos visto que el Estado necesita los impuestos para su supervivencia pero esta no sería la única función de la fiscalidad. En un sentido más amplio, los tributos condicionan sobremanera la actividad económica, estimulándola o frenándola según el caso. Sirviéndonos de términos algo más técnicos, la política fiscal afecta a la demanda agregada y consigue regular los ciclos económicos (o, al menos, aspira a hacerlo). Empleo, inversión, consumo y deuda son algunos de los parámetros macroeconómicos condicionados.

En primer lugar, la política fiscal puede afectar positiva o negativamente a la contratación, dependiendo de si se ponen o no facilidades por la vía de la reducción de las cotizaciones sociales o de posibles deducciones por nuevos trabajadores. El consumo y la inversión también están bastante interrelacionados en materia fiscal, puesto que los impuestos bajos suelen alentar las compras y genera un clima de cierto optimismo. Por último, la acumulación de deuda pública puede llevar a los Estados a elevar la presión fiscal para abonar los intereses comprometidos.

¿Impuestos altos o bajos?

El debate sobre la fiscalidad es, eminentemente, un debate político. Las fuerzas de corte liberal-conservador tienden, dialécticamente, a defender las bajadas de impuestos o, como mínimo, el no aumento de la carga fiscal existente. Consideran que a mayor fiscalidad menor es la libertad de los ciudadanos y menor es la creación de riqueza. Las formaciones progresistas consideran, en cambio, que los impuestos permiten redistribuir la riqueza y que las atribuciones del Estado pueden aumentarse de manera más o menos considerable. Esta división no impide que existan numerosos ejemplos de momentos históricos en que los papeles han cambiado.

¿Qué es la curva de Laffer?

La curva de Laffer es la teoría formulada por el economista que le da nombre y que sostiene que, a partir de un determinado volumen de impuestos, el aumento de estos ya no genera ingresos proporcionales para el Estado. De igual manera, hay economistas que sostienen que la recaudación puede incluso mantenerse con una política fiscal benévola.

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