Qué es la estacionalidad y cuáles son sus implicaciones

El efecto estacional explica por qué en determinados momentos del año la economía tiende a comportarse de una manera predecible. Se utiliza sobre todo para explicar la contratación.

estacionalidad

Los medios de comunicación suelen aludir con relativa frecuencia al concepto de estacionalidad para interpretar según qué procesos económicos. Por norma general, el término cobra especial protagonismo para explicar aspectos relacionados con la evolución del empleo, haciendo referencia al carácter coyuntural de parte de la contratación. En cualquier caso, el concepto cuenta con implicaciones mucho más amplias y permite analizar aspectos más complejos del mercado laboral y también otros fenómenos que afectan a la economía. Hoy nos detenemos sobre este término para tratar de explorar todas sus acepciones y comprobar su importancia en el vocabulario económico.

El efecto estacional

En realidad, la estacionalidad hace referencia directa a un efecto temporal sobre la economía. Tomando como referencia su acepción más amplia, se habla de efecto estacional para matizar que una determinada cifra macroeconómica se explica en gran medida por la incidencia de una serie de elementos circunstanciales. Así, si durante un mes de julio se crearan 80.000 puestos de trabajo en nuestro país, debido a la importancia del sector turístico es probable que la mitad o más de la contratación sea estacional. Lógicamente, que un determinado número de empleos sean en origen estacionales no implica necesariamente que se destruyan tras el verano.

En este sentido, la estacionalidad puede explicar un fenómeno temporal pero que acaba siendo definitivo o, como mínimo, más prolongado de lo inicialmente previsto. El empleo estacional puede o no destruirse a la vuelta del verano y, si vemos por ejemplo los datos de 2014 y 2015 en España, parte de esos puestos de trabajo permanecieron a partir de septiembre. Esto genera ciertos debates en torno a si se asiste a una prolongación del periodo que condiciona el empleo estacional (la campaña veraniega se alarga) o si simplemente no se había medido correctamente la incidencia de la estacionalidad.

Medir la estacionalidad

El proceso de medición del componente estacional es sumamente enrevesado en tanto los estadísticos tienen que tomar en consideración los datos de los ejercicios anteriores así como las tendencias que se aprecian en el año en curso. Paralelamente, hay que separar los ámbitos en que se ha creado empleo (por seguir con el ejemplo más evidente) para comprobar si son los más expuestos a procesos circunstanciales. Si la hostelería crea mucho empleo en mayo o junio, es probable que asistamos ante un repunte de la contratación mayormente estacional.

En consecuencia, la tarea de medir la estacionalidad es principalmente empírica. Los analistas deben establecer modelos en base a la evolución de esta variable durante un lapso de tiempo prolongado para minimizar el margen de error. Con todo, esto solo atañe a las variables determinadas o deterministas, esto es, aquellas que se repiten año tras año (siempre hay verano e invierno). A estas conviene sumar las variables indeterminadas, es decir, a los fenómenos específicamente acaecidos durante el ejercicio presente y que incidirán de algún modo en la estacionalidad.

¿Cómo se define una variable indeterminada?

También conocida como estocástica por los analistas, la variable indeterminada puede corregir o incrementar el efecto de la estacionalidad. Para ilustrar esto, veamos dos casos en que se viven variables positivas y negativas. En 2015, la campaña estival española expandió el empleo en mayor proporción de lo esperado porque incidió una variable indeterminada como lo era la llegada de turistas que tradicionalmente visitaban otros destinos. Este incremento inesperado del flujo de visitantes, conllevó a su vez una mayor creación de empleo.

En 2009 y 2012, asistimos exactamente al fenómeno inverso. El recrudecimiento de la crisis económica se tradujo en ambos casos en que los sectores ajenos al turismo destruyeron muchos puestos de trabajo durante la campaña veraniega. Ello propició que la contratación generada por el sector turístico no fuera suficiente para compensar las cifras absolutas, provocando una variación mucho menor a la habitual. Lo mismo podría decirse de los casos en que un determinado sector productivo se enfrenta a un shock repentino que lo lleva a corregir sus plantillas.

La lectura de la estacionalidad

Como sucede siempre en estos procesos, la importancia del componente estacional en una serie de datos estadísticos es matizada o enfatizada por los intereses más diversos. En política, los gobiernos nunca explican un repunte de la actividad económica por efectos estacionales, mientras que la oposición básicamente los trata de justificar todos por este motivo. También entre economistas se tiende a relativizar o exagerar el efecto estacional de cara a formular explicaciones.

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