¿Qué es la deslocalización y cuáles son sus implicaciones?

La deslocalización es una práctica empresarial consistente en el cierre de factorías en países desarrollados y en su traslado a regiones más pobres para reducir costes.

deslocalizacion

La integración económica del mundo, también conocida como globalización (aunque aquí se incluirían también fenómenos culturales y sociales), es, quizá, el proceso más complejo y ambicioso que ha visto el planeta. Como sucede siempre en los cambios de tamaña magnitud, la globalización cuenta con ingentes filas de defensores y detractores. Uno de los aspectos más criticados de este fenómeno es la deslocalización, esto es, el traslado de muchas líneas de producción a otros países con el propósito de reducir los costes. También aquí es necesario efectuar no pocas puntualizaciones y por ello ponemos nuestra lupa sobre esta práctica.

¿Cómo y cuándo surge la deslocalización?

La deslocalización industrial consiste en el cierre de factorías de una empresa en un país y en su construcción en otro. Generalmente, el país de origen suele ser una economía desarrollada y con un elevado nivel de vida mientras que el nuevo destino presenta una situación considerablemente menos boyante. El propósito de este movimiento sería mantener o aumentar la producción de una compañía pero reduciendo sensiblemente los costes operativos. El aspecto más sensible son los salarios, mucho más bajos en países en vías de desarrollo que en los occidentales.

Este proceso no tiene una fecha clara de inicio pero se empieza a hacer evidente en la segunda mitad del s. XX. Hubo algún precedente significativo, como las plantas de empresas británicas en las colonias del Imperio a finales del s. XIX, si bien lo que entendemos hoy por deslocalización es bastante más reciente. Países como India, Bangladesh, China, Taiwán, Paquistán o Vietnam se convirtieron en las grandes fábricas del planeta. Otros alicientes para las empresas serían la menor presión fiscal y la laxitud legislativa en materia de protección medioambiental y derechos laborales y/o sociales que presentan estos países asiáticos.

Argumentos a favor de la deslocalización

Uno de los argumentos más poderosos de los defensores de esta práctica es que con ella se fomenta el desarrollo de países pobres. Ciertamente, la evidencia empírica constata un despegue meteórico de las economías anteriormente reseñadas, especialmente en el caso de China. Este crecimiento, que ha acabado mejorando la calidad de vida de los ciudadanos chinos, no hubiera sido posible -al menos, con tanta intensidad- sin la construcción de fábricas deslocalizadas. Desde esta posición, la deslocalización se entendería como un elemento dinamizador de las economías menos desarrolladas.

Por otro lado, la deslocalización no podría ser acusada de destruir empleo por dos motivos. Primero, porque lo crea en otro emplazamiento, lo que implica que el paro no aumenta globalmente por esta práctica. Segundo, porque la mecanización y automatización de cada vez más procesos productivos implica que muchos empleos de baja calificación van a perderse de todos modos. Algunos analistas ven la deslocalización como un acicate para que las empresas ganen en competitividad y mejoren sus servicios a los clientes de todo el planeta.

Argumentos en contra de la deslocalización

Enlazando con lo inminentemente anterior, es evidente que no todas las empresas están en condiciones de pelear en una espiral de reducción de precios. Los negocios más modestos se enfrentan con una competencia con la que no pueden lidiar en términos cuantitativos y no siempre cuentan con mercado suficiente como para apostar por la calidad. Paralelamente, la deslocalización puede motivar un efecto en cadena que lleve a cada vez más grandes compañías a trasladar sus plantas a otros países.

Por otro lado, asistimos a una apuesta clara por productos de baja calidad que se elaboran de manera bastante contaminante y que generan residuos no menos nocivos para el medio ambiente. No sería, por tanto, un modelo productivo sostenible y su perpetuación ocasionaría un daño mayúsculo al planeta dejando de lado incluso las cuestiones económicas. Además, pese a que las cifras macroeconómicas han mejorado en los países que reciben las industrias, la evolución salarial experimentada dista de ser tan espectacular como debería.

El futuro de la deslocalización

En fechas recientes, Apple y Adidas confirmaron que iban a crear sendas plantas en suelo norteamericano para la fabricación y distribución de sus productos. Se trata de factorías altamente automatizadas y que permiten dar respuesta a los consumidores occidentales de manera más rápida. Si a lo anterior le sumamos una cierta tendencia proteccionista en muchos países de peso como los propios Estados Unidos, quizá la deslocalización vaya a perder mucho fuelle próximamente. Veremos entonces cómo responden los países que perderán las plantas.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...