¿Qué es el ‘Default’ y cuáles son sus implicaciones?

Las bancarrotas soberanas y corporativas son el resultado de una mala planificación financiera o de un exceso de endeudamiento, existiendo diferentes grados de insolvencia.

default

Bancarrota, quiebra, suspensión de pagos, cierre administrativo… Todos ellos son algunos de los términos económicos más temidos por cualquier organización pública o privada. La imposibilidad de hacer frente a los compromisos de pago equivale a declarar una suerte de Estado de emergencia en el que los acreedores pueden llegar a tomar el mando. El fenómeno suele conocerse genéricamente por el concepto anglosajón ‘Default’. Ello no impide que cada caso sea un mundo y que los pequeños matices supongan, en última instancia, importantes diferencias.

‘Default': cómo se llega a esta situación

Cuando un prestatario -ya sea un país, una empresa o un agente particular- reconoce que es incapaz de cumplir con las obligaciones de pago legalmente acordadas con su acreedor (o con varios de ellos), se da una situación de ‘Default’. Estas obligaciones vienen recogidas en un contrato, en el que se estipula cuándo y cómo se debe ir resolviendo el calendario de pagos (y cuánto hay que pagar). De este modo, el prestatario sabe previamente qué disponibilidad de liquidez necesita.

Todos los casos de ‘Default’ se originan a través de la deuda pero el prestatario puede haber adquirido obligaciones de pago por distintas vías. Lo más habitual es que un Estado o empresa haya realizado sucesivas emisiones de deuda, contrayendo responsabilidades con numerosos acreedores. Cuando se alcanza un punto en el que ese país no puede asumir los pagos inminentes se produce automáticamente el ‘Default’. Aunque técnicamente se trata de la misma situación, no suele usarse ese término para los impagos entre particulares.

Tipos de ‘Default’

El ‘Default’ clásico o más común es que se produce cuando un país no puede seguir abonando los intereses de su deuda. Tanto si no dispone de recursos como si estos no son líquidos (puede ser que el país tenga recursos más valiosos que la cantidad monetaria que adeuda) se habla de una bancarrota. Lógicamente, el país puede tratar de esquivar esta situación vendiendo activos o acometiendo privatizaciones.

Ahora bien, ¿puede darse una situación de insolvencia que no derive en un ‘Default’? Sí, siempre y cuando se alcance un acuerdo entre prestatario y acreedor o acreedores. Si una país o una empresa reconocen que no pueden hacer frente a un pago, la parte adeudada puede darles más margen para realizar el abono pendiente. En cierto sentido, esto es lo que sucede cuando se refinancia la deuda.

¿Qué sucede tras el ‘Default’?

Una vez que se ha llegado a la declaración de quiebra (que como hemos visto no es sinónima de insolvencia), nunca está claro qué va a suceder a continuación. En la mayoría de casos, los países y las empresas quebradas presentan un calendario de pagos acordado con los acreedores. Este calendario puede incluir quitas (dejar de pagar una parte de la cantidad adeudada), lo que no siempre es aceptado por los adeudados. Argentina, por ejemplo, lleva más de una década litigando con bonistas.

A efectos prácticos, el Estado en situación de bancarrota no puede seguir financiándose como lo venía haciendo. Los intereses exigidos para comprar sus bonos pueden llegar a ser prohibitivos, lo que supone que el país debe recortar drásticamente sus gastos. De este modo, los ciudadanos ven cómo aumenta la fiscalidad, disminuye la calidad y el alcance de los servicios públicos, se paralizan las inversiones públicas y el Estado funciona, en definitiva, bajo mínimos. El malestar social es, por tanto, inevitable.

Diferencias entre el ‘Default’ público y el privado

A pesar de las dramáticas consecuencias de la quiebra de un Estado soberano, las empresas y los agentes privados se encuentran en una mayor situación de indefensión. De entrada, es mucho más habitual que un país llegue a un acuerdo con sus acreedores a que lo haga una compañía. Los acreedores de estas tienen instrumentos legales para obligar a sus deudores a pagar, mientras que las sentencias contra los Estados pueden llegar incluso a no acatarse (aunque ello comprometa, como hemos visto, su financiación futura).

Algunos ‘Default’ célebres

Echando la vista atrás, quizá más de uno se sorprenda al comprobar que España es el país que más veces se ha declarado en quiebra: ni más ni menos que en catorce ocasiones. En realidad, el paso de los Austria por la Corona Española fue sinónimo de sistemáticas quiebras, que se sucedieron con especial profusión durante el reinado de Felipe II. Más recientemente, los rescates de distintos países europeos son los episodios más conocidos.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...