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Los periódicos digitales adoptan la suscripción como modelo de negocio

En pocos años el negocio online ha cambiado radicalmente para los medios informativos. Hace un tiempo el estándar por el que funcionaban todas las páginas web y los periódicos consistía en la idea de proporcionar información gratuita a los lectores nutriéndose económicamente de los ingresos que daba la publicidad digital. Este modelo de negocio se mantuvo estable durante años y permitió que multitud de portales vieran la luz, que triunfaran y que consiguieran realizar cientos de contrataciones. Pero con el paso del tiempo los ingresos publicitarios digitales han bajado al tiempo que los gastos han aumentado.

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Esto ha llevado a que sea necesario plantearse cuál será el futuro económico de estos medios. Y los primeros en mover pieza hacia un futuro muy distinto han sido los periódicos norteamericanos. Estos han tomado una decisión difícil, pero consecuente con la forma en la que está avanzando el mercado. Lo que han hecho ha sido decidir que el contenido de sus periódicos ya no se compartirá gratis, al menos no en su totalidad.

Tal y como han explicado representantes de estos periódicos, no tiene sentido que se esté cobrando la información de los periódicos impresos y que al mismo tiempo se esté ofreciendo gratis en formato digital. ¿Qué sentido tiene que una misma entidad regale una información por la que también está cobrando? Antes parecía tener lógica absoluta, pero en unos años los periódicos han comprobado que no es un modelo de negocio que puedan seguir apoyando.

Por eso periódicos como el The Wall Street Journal han cambiado de filosofía y enfoque de negocio. Ya no creen que la publicidad digital sea la base que establezca su posibilidad de supervivencia. No se quieren vender a la publicidad, sino que quieren que sean sus contenidos los que establezcan la principal fuente de ingresos de sus medios periodísticos. Al fin y al cabo, así pueden constatar que el dinero que ganen o dejen de ganar estará relacionado directamente con la calidad de sus contenidos y con la impresión que produzcan entre los lectores. Es un reflejo idéntico al del modelo de negocio que supone la venta de periódicos impresos. Estos obtienen también beneficio por publicidad, pero el grueso del negocio procede de las unidades vendidas. Así los periódicos miden su valía y saben que deben depender de ellos mismos y no de algo voluble como la publicidad.

Su maniobra está siendo arriesgada, pero resulta lógica a todos los niveles. Se podrían haber pensado qué ocurriría si de repente dejaban de ofrecer contenidos gratuitos a sus lectores y por preocupación no hacerlo. En lugar de ello, manteniendo ciertos contenidos bajo una distribución gratuita, los periódicos estadounidenses han pasado a la suscripción y el público les ha dado la razón. En poco tiempo las cifras de suscripciones se han multiplicado y han pasado a formar parte de un volumen de ingresos enorme que está alimentando a los periódicos en cuestión. De aquí a unos años lo más posible es que el formato de suscripción se normalice de forma común a la vista de que los usuarios cada vez lo aceptan de una manera más natural.

Esto también nos va a llevar a una situación compleja en cuanto a la cantidad de medios que conseguirán sobrevivir una vez se produzca el cambio generacional de los medios digitales. Posiblemente lo que ocurrirá de aquí a un tiempo es que habrá una criba de medios. No todos van a poder afrontar la adopción de la filosofía de sucripción. Algunos no tienen audiencia suficiente como para recibir el apoyo de los lectores o quizá disponen de una importante cantidad de lectores, pero estos no están dispuestos a invertir su dinero por mantener este tipo de lectura.

No olvidemos que uno de los inconvenientes que traerá el cambio de los medios digitales hacia el proceso de suscripción radica en que los lectores no van a tener presupuesto suficiente para pagar todas las páginas que antes leían de forma asidua. Esto es lo mismo que ha ocurrido con la televisión. Hace unos años estábamos habituados a ver todo tipo de canales y contenidos de forma gratuita, pero en la actualidad la mayor parte del contenido interesante se distribuye a través de plataformas de suscripción como Netflix, HBO o Amazon. Y claro está, los usuarios no están dispuestos a realizar el pago de varias suscripciones de manera simultánea. En realidad pagan un servicio y en ocasiones la media aumenta hacia dos cuentas distintas, pero no suele pasar de ahí.

Esto es algo que también ocurrirá con los portales, los periódicos y las páginas web. Y ahí es cuando se comenzará a ver que no todos los medios están preparados para la supervivencia. Decidir subirse a este carro y cómo hacerlo es ahora una de las decisiones más complicadas que deben llevar a cabo las empresas que juegan en este tipo de sector.

Foto: geraltrawpixel

Categorías: Economía