Los grandes anuncios del Congreso de la Asamblea Nacional Popular de China

El principal órgano legislativo chino ha acogido la presentación de los planes político-económicos de aquí a 2020. El crecimiento económico y el mercado laboral, ejes fundamentales.

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En los países occidentales y en el resto de democracias más o menos operativas no tiene mayor misterio que se reúna el congreso o el parlamento. Se trata de un trámite rutinario en el que muchas veces ni siquiera se abordan asuntos realmente trascendentes. No sucede así con China, la segunda economía mundial. El sistema iniciado tras el triunfo de Mao en 1949 deja al Partido Comunista de China como partido único, controlando todos los resortes del poder con la Asamblea Nacional Popular (ANP) como brazo legislativo.

1. La búsqueda del crecimiento económico a toda costa

El último Congreso de la ANP ha sido especialmente mediático en todo el planeta por las notables dudas que planean sobre la economía china. La esperada intervención del primer ministro Li Keqiang debía servir para marcar las líneas político-económicas a seguir hasta 2020. Dicho de otra manera, el segundo cargo más importante del país tras el presidente Xi Jinping debía desgranar las medidas que adoptará China para evitar el temido ‘aterrizaje brusco’ de su economía.

Las previsiones de crecimiento para este año se mantienen entre el 6,5% y el 7%, proyectándose un avance anual medio del 6,5% hasta 2020. Desde luego, se trata de cálculos muy optimistas a tenor del desempeño de la economía china en los últimos tiempos. La estrategia a seguir para lograr tan ambiciosa meta pasa por incrementar de manera notable el gasto público. Ello se logrará a base de incurrir en un mayor déficit presupuestario, que pasará del 2,4% en 2015 al 3% dentro de cuatro años.

2. El mercado laboral, tarea pendiente

Aunque la afirmación chocara un poco al proceder de un alto cargo del Partido Comunista, el ministro de Trabajo, Lou Jiwei, se despachó afirmando que “las subidas de los salarios han sido muy superiores a la productividad. Esto no es sostenible”. La sorprendente respuesta es la progresiva introducción de contratos temporales y la consecución de una mayor flexibilidad laboral.

Desde luego, independientemente de si estas medidas son compatibles con el ideario socialista oficial, salta a la vista que el desarrollo económico de China va a conceder un creciente peso al sector terciario en detrimento del otrora dominante secundario. En consecuencia, las condiciones del mercado laboral tienen que ser menos restrictivas para las actividades industriales. Ello supondría acabar con la actual Ley de Contrato Laboral.

Junto con las medidas flexibilizadoras, Pequín también ha empezado a asumir que la actual plantilla de trabajadores del sector industrial no puede sostenerse por más tiempo. Se ha anunciado el despido de al menos 1,8 millones de trabajadores, una decisión que ha despertado cierta perplejidad porque, teóricamente, China no reconoce que haya desempleo. Más precisión ha habido a la hora de avanzar cuál será el futuro de muchas empresas que ahora mismo no son rentables o carecen de actividad. El Gobierno invertirá 15.000 millones de dólares en fusiones, reestructuraciones y liquidaciones.

3. Bolsa y finanzas, ¿poner puertas al campo?

Era uno de los puntos que se esperaba con más interés lejos de China y, ciertamente, no se ha abordado con la intensidad que se esperaba. Se ha reconocido que la volatilidad es consustancial a los mercados de valores pero se ha insistido en que se pondrán controles para evitar caídas como las de agosto de 2015 o el pasado enero. Este mayor control también alcanzará al yuan, divisa a la que se tratará de dar más estabilidad.

En un momento de las intervenciones, se insinuó que se iba a proceder a ‘sincronizar’ las bolsas de Hong-Kong y Shenzen. Esto no ha sentado demasiado bien a los inversores, y al influyente sector financiero de esta ciudad con un estatus ‘especial, porque Hong-Kong está considerado una suerte de oasis empresarial y refugio para las inversiones. Pequín supone que vincular ambas plazas puede dar más atractivo a Shenzen pero quizá lo que finalmente haga sea quitárselo a Hong-Kong.

4. Avances e incertidumbre

En suma, China acometerá con determinación asuntos tan importantes como los de la flexibilidad laboral y la búsqueda de mayor competitividad en sus industrias pero deja otros temas deliberadamente envueltos por la inconcreción. Muchos analistas han apuntado que Pequín tiene los recursos necesarios para asegurar un crecimiento sólido para su economía pero un ritmo anual del 6,5% puede parecer algo excesivo. En clave interna, China podría alumbrar un conato de Estado del Bienestar, ampliando las coberturas sociales actuales.

Vía: Cinco Días.

Foto: China vía Shutterstock

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