Los bares y restaurantes buscan la supervivencia

La crisis del coronavirus está siendo demoledora en el sector de la hostelería, pero bares y restaurantes se esfuerzan por sobrevivir.

La crisis generada por la pandemia está siendo terrible con algunos sectores. El turístico se ha visto muy golpeado, pero el de la hostelería está todavía sufriendo más. Porque mientras el turismo es consciente de que sin turistas no hay ingresos, el sector hostelero mantiene la esperanza viva día a día esperando a que esta vez sí se llenen las mesas. Pero pasan los días y no hay manera, todo continúa igual.

Muchos de los principales restaurantes del centro de Madrid y de zonas donde normalmente siempre están abarrotados, se lamentan por la falta de clientes. Relacionan el mal momento por el que está pasando, por supuesto, a la falta de turistas, pero también a los cambios que se han producido en los hábitos de las empresas. Por lo general el menú de mediodía es fundamental para los madrileños trabajadores, que aprovechan el descanso del mediodía para ir a uno de sus restaurantes favoritos a comer. Pero ahora los turnos de los empleados se están partiendo y semanalmente no todo el mundo va a trabajar de forma continuada.

La medida del teletrabajo causa terror entre los hosteleros, que no tienen buenas palabras para esta filosofía de trabajo y creen que se puede convertir en un gran problema para sus negocios. Pero de momento es uno de los asuntos más normalizados en la actualidad, ya que está permitiendo reducir los volúmenes de exposición al virus.

Los bares se encuentran preocupados porque tampoco están gestionando comidas de negocios o grandes celebraciones. Son vías de ingresos que tienen de forma esporádica y que en este caso se están bloqueando porque no hay nadie que organice este tipo de encuentros. Que ahora se hagan tantas reuniones a distancia con videollamada evita que los bares puedan beneficiarse de esos encuentros que se realizaban antes tan a menudo. Algunos de los bares de toda la vida, los familiares, se sorprenden al ver cómo las grandes cadenas que hay a su alrededor, incluso en el centro de Madrid, permanecen cerradas.

Así están desde marzo, acumulando polvo con las persianas bajadas. Hay quien dice que volverán en un futuro cercano cuando la situación mejore, pero también hay quien opina que la situación es irreversible para muchos de estos negocios y que grandes enseñas reducirán su cantidad de locales en el futuro. Incluso las cafeterías Starbucks, que suelen estar a rebosar, se muestran a diario con un espacio importante y sin problemas de aforo en ningún momento. Lo mismo se puede decir de otras cadenas que por lo general tienen mucho tráfico, como es el caso de Rodilla o Vips.

Lo que están haciendo los restaurantes y bares que quieren no quedarse atrás y no seguir sufriendo es apostar por el reparto a domicilio. Incluso quienes antes nunca se lo habían planteado, ahora han introducido este servicio porque están viendo que es la mejor forma de incrementar sus ingresos. Muchos propietarios de pequeños locales han visto en esta técnica una manera no solo de aumentar la caja, sino también de darse a conocer entre un mayor volumen de posibles clientes. Al fin y al cabo, entrar en estos servicios, como JustEat o Deliveroo, lo que hace es dar presencia y exposición a los locales en las bases de datos de estas aplicaciones.

Antes de la pandemia había restaurantes que aún presentes en JustEat o similares, no gestionaban prácticamente ningún pedido. Ahora estos mismos locales han sido rápidos y se han dado de alta en todos los servicios disponibles, incluyendo también UberEats y Glovo. Lo que quieren es tener todas las puertas abiertas y que así el volumen de clientes pueda llegar desde todos los frentes.

Esta forma de distribuir sus platos también se ha convertido en una buena manera de poder aprovechar a esos muchos profesionales que se quedan en casa haciendo sesión de teletrabajo. Porque aunque los profesionales trabajen desde su casa, está claro que no todos están interesados en cocinar su propia comida. Además, sus empresas, en muchos casos, continúan manteniendo los cheques de comida que les entregan para cubrir los costes del menú. Por lo tanto, se convierten en un buen cliente para los bares y restaurantes, que encuentran así una forma de mantener sus cocinas activas.

Pero indudablemente terrazas y salones van a continuar estando más vacíos de lo que se desearía. Por ahora la situación es así y lo continuará siendo hasta el momento en el que se regule la crisis del coronavirus. España siempre ha sido un país de bares y restaurantes, de llenos hasta los topes, pero en una situación como esta todo se complica de una forma extrema. Esperemos que, no obstante, todo acabe volviendo a la normalidad y que no haya muchos locales que se terminen quedando en el camino. Sería una pena teniendo en cuenta lo mucho que han trabajado para estar donde están.

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