Lo que implica la sentencia de Estrasburgo sobre las indemnizaciones de los interinos

España deberá cambiar sustancialmente su legislación laboral para que los trabajadores interinos y fijos reciban la misma indemnización al ser despedidos. También afecta a los trabajadores temporales.

estrasburgo

La figura del interino es principalmente conocida en los ámbitos de la enseñanza y la sanidad públicas. Con este término suele hacerse referencia a aquellos profesionales que, cumpliendo los requisitos necesarios para desempeñar su trabajo, no han obtenido una plaza definitiva como funcionarios de carrera. Los profesores interinos, por ejemplo, se hacen cargo de las vacantes no ocupadas por funcionarios así como de las sustituciones que surjan durante el curso escolar. Se trata de un modelo de largo recorrido pero que ahora podría cambiar, al menos en su vertiente retributiva, en virtud de un fallo de Estrasburgo.

¿Cuál es el contenido del fallo?

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TSUE), conocido popularmente por el nombre de la ciudad en que se ubica (Estrasburgo), ha sentenciado que los trabajadores interinos tienen pleno derecho a una indemnización por cese de contrato. De acuerdo con el funcionamiento de este régimen laboral en nuestro país, el interino ocupa su puesto de trabajo con carácter temporal y a la conclusión del contrato puede acceder a prestaciones por desempleo pero sin recibir indemnización alguna. Este marco es contrario a la normativa europea y por ello el Ejecutivo en funciones deberá revisarlo.

¿Qué opciones tiene el Gobierno para cumplir la sentencia?

El fallo deja muy claro que no puede haber discriminaciones entre trabajadores a la hora de recibir una indemnización, independientemente de si eran fijos o interinos. El Gobierno ya no puede aludir que los interinos son contratados por un tiempo limitado en cuya aceptación va implícita la renuncia al famoso finiquito por no haber despido propiamente dicho. La sentencia obliga a igualar las indemnizaciones entre ambas categorías de trabajadores, lo que equivale a comenzar a indemnizar de manera inmediata a los interinos.

Sindicatos y partidos de izquierda han aplaudido el fallo pero lo cierto es que el Gobierno en funciones no tiene por qué empezar a indemnizar a los interinos con 20 días de sueldo por año trabajado (como sucede con los fijos). Perfectamente podría aludir a necesidades financieras para igualar a la baja ambas compensaciones por cese de contrato. De hecho, la sentencia es muy ambigua a la hora de marcar el camino a los legisladores españoles, contemplando también que puedan concurrir circunstancias que obliguen a reducir las indemnizaciones. En este sentido, el Gobierno ha dicho solamente que explorará todas las opciones.

¿Afecta a todos los contratos temporales?

Es, sin duda, la pregunta del millón. La causa se originó por una denuncia de una interina perteneciente a un cuerpo de la Administración, de ahí que la terminología utilizada en el fallo haga especial hincapié en los trabajadores públicos. Ahora bien, la dualidad laboral tantas veces criticada en el ámbito privado también podría ser susceptible de tener que amoldarse a lo dispuesto por la sentencia. Nuevamente, está por ver si aumentarán las indemnizaciones de los empleados temporales, se reducirán las de los indefinidos o sucederán ambas cosas.

Los expertos consultados por numerosos medios de comunicación a raíz de la difusión de la sentencia coinciden en que todos los contratos temporales se ven afectados por la misma. No cabe por tanto la posibilidad de reformar únicamente la legislación que afecta a los trabajadores públicos interinos. Eso sí, los empleados temporales ya percibían una indemnización cuando eran despedidos (entre ocho y doce días por año trabajado). A partir de ahora, habrá que pensar en la fórmula para alcanzar una indemnización común a todos los trabajadores.

¿Es un nuevo palo judicial a la reforma laboral de 2012?

No, en absoluto. Tal y como hemos comentado con anterioridad, el funcionamiento del régimen de trabajo interino estaba muy asentado en nuestro país varias décadas antes de la última reforma laboral. Concretamente, habría que remontarse al Estatuto de los Trabajadores de 1980 -y así se ha encargado de recordarlo el Gobierno- para encontrar la distinción entre fijos e interinos que, en última instancia, ha acabado generando el fallo contrario de Estrasburgo. La reforma laboral de 2012 no modificaba ninguna cuestión al respecto.

¿Qué tiene que ver el fallo con el contrato único?

Era una de las propuestas estrella en materia laboral de Ciudadanos y ahora ha vuelto al primer plano de la actualidad. Y es que, la idea del economista Luis Garicano (asesor de C’s) era unificar todos los tipos de contratos e ir elevando las indemnizaciones en función de la antigüedad. Quizá acabe viéndola materializarse…

Foto: © paulgrecaud

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