Le Pen, Macron y Fillon: tres programas económicos para un Francia estancada

El proteccionismo de Le Pen se mide con los diferentes grados de liberalización económica que proponen sus principales rivales. La ultraderechista, gran favorita en la primera vuelta.

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El próximo 23 de abril tendrá la lugar la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, a la que seguirá, muy posiblemente, una segunda vuelta prevista para el 7 de mayo. A menos de dos meses vista de los decisivos comicios, todo apunta a que asistiremos a la contienda más abierta desde 2002. Todas las encuestas, sin excepción, coinciden en situar a la ultraderechista Marine Le Pen como la clara favorita en la primera vuelta. La gran incógnita está, pues, en conocer la identidad de su rival en el mano a mano final. Sin lugar a dudas, la economía ocupa un puesto central en los diferentes programas.

Marine Le Pen

El regreso al mercantilismo

La líder del Frente Nacional (FN) y máxima favorita para la primera vuelta fue de las primeras que presentó con todo lujo de detalles la que será su hoja de ruta si llega finalmente a El Elíseo. Aprovechando los vientos de cola de la Administración Trump en Estados Unidos, Le Pen ha llenado su discurso de medidas fuertemente proteccionistas. Su objetivo, tal y como se repite en su documento de 144 puntos para su hipotética presidencia, es recuperar la fortaleza de la economía francesa a base de apuntalar el mercado nacional.

Un mercado interno que, supone Le Pen, irá a mejor cuando se restrinjan las importaciones de los productos extranjeros pero que, curiosamente, se combinará con una mayor exportación de artículos franceses. Ni que decir tiene que está por ver si los países a los que pone trabas para exportar a Francia aceptarán sin más que los productos galos inunden sus mercados. Según ella, esta difícil ecuación se resolverá gracias al decidido apoyo institucional a sus productores. Es decir, una mayor fuerza de Francia como actor internacional implicará un mayor prestigio para lo que produzca con el apoyo del Estado. Mercantilismo puro y duro.

Las libertades individuales, en cuarentena

El programa del FN no se olvida, ni mucho menos, de las libertades individuales. Las alusiones a la ‘nación’, el ‘pueblo’ o la ‘sociedad’ son constantes y sustituyen deliberadamente a cualquier mención al individuo como agente autónomo. A diferencia de Trump, el discurso de Le Pen no dibuja grandes bajadas de impuestos ni la reducción de la carga legislativa. Más bien todo lo contrario, apuntando incluso a ciertas alzas tributarias a colectivos supuestamente privilegiados.

En este bloque de propuestas destaca, muy por encima del resto, las restricciones a la inmigración y la expulsión de quienes han entrado en el país de manera ilegal o permanecen en él irregularmente. Esta medida iría de la mano del abandono del país del Espacio Schengen, que propicia el libre tránsito de personas, bienes y capitales en casi todos los países europeos. Este paso no sorprende a nadie porque Le Pen ha prometido la celebración de un referendo para que los franceses decidan si quieren o no seguir dentro de la Unión Europea (UE). El programa se completa con un significativo aumento del gasto público.

Emmanuel Macron

El socioliberal que impulsó la reforma laboral

El Gobierno de François Hollande agota sus días con bajísimas cotas de aceptación popular. Una de las medidas más controvertidas de cuantas ha adoptado el actual Ejecutivo es la reforma laboral, encaminada a dotar de competitividad a la oxidada economía francesa. El gran defensor de aquella reforma fue el Ministro de Economía, Emmanuel Macron, que abandonó el Partido Socialista hace un año por discrepancias con las facciones más radicales. Con su nueva formación, ¡En Marcha! (EM), es el máximo favorito en la segunda vuelta.

Macron es el candidato más joven -y europeísta- y el único que ha hecho un verdadero esfuerzo por contentar a los sectores tradicionales de la sociedad francesa y a las nuevas generaciones, más escépticas con la política convencional. Aboga por ahondar en las reformas que buscan reactivar la economía gala por la vía de eliminar rigideces, reducir costes, abaratar la factura fiscal (relativamente) y facilitar la contratación. Algunas de sus medidas van en la dirección de suprimir determinadas normativas o regulaciones que, a su juicio, asfixian la actividad empresarial y frenan el emprendimiento.

Reducción del voraz Estado francés

El Estado francés supone ni más ni menos que el 57% del PIB nacional, una de las cifras más altas de toda Europa (supera en casi quince puntos a España, por ejemplo). Macron percibe aquí una clara sobredimensión y propone tibios recortes para reducir su tamaño. Así, en las últimas semanas ha destacado por ser el candidato que más cifras exactas ha puesto sobre la mesa: reducción del gasto público en 60.000 millones de euros y un calendario ‘realista’ para acabar con el paro, pasando del 10% actual al 7% en 2022.

François Fillon

Bajo la alargada sombra de la corrupción

La nominación de François Fillon a finales de 2016 como candidato del centroderecha francés vino acompañada por un impulso considerable en las encuestas. Los Republicanos (LR) llegaron incluso a superar al FN en intención de voto en la primera vuelta, convirtiéndose en el partido favorito. Sin embargo, este idilio duró más bien poco cuando, a partir de enero, empezaron a circular noticias sobre distintos casos de corrupción.

El programa más liberal

Estas polémicas han dejado en segundo plano el programa económico de Fillon, que fue bautizado como el más liberal de cuantos se han presentado en la V República francesa. El que fuera primer ministro con Sarkozy ha prometido rebajas de impuestos por importe de 50.000 millones de euros y la supresión de medio millón de puestos de funcionarios. En cuanto al gasto total del Estado, este se reduciría del 57% actual (en términos de PIB, como ya hemos mencionado anteriormente) al 49% durante su presidencia.

En términos absolutos, el gasto de las Administraciones Públicas se reducirá en unos 100.000 millones de euros en cinco años. Sobre las rebajas fiscales, 40.000 de los 50.000 millones de euros comentados procederán de menores impuestos a la actividad económica y los 10.000 millones restantes serán aliviados a las familias. Por ejemplo, el Impuesto de Sociedades se reducirá al 25% y se eliminará el Impuesto de Patrimonio. La élite francesa y buena parte de las clases medias compraron este discurso, que también es algo crítico con Bruselas, antes de que llegaran los escándalos.

¿Cuál es la situación actual de la carrera presidencial?

De acuerdo con la media de las últimas cinco encuestas publicadas, Le Pen sigue en cabeza con una intención de voto del 26,3%, por delante de Macron (20,9%) y Fillon (20,3%). En la segunda vuelta cambiarían notablemente las tornas, con Macron (60,5%) y Fillon (53,7%) -dependiendo de quién superara el primer corte- muy por delante de Le Pen (40,5%). Ningún sondeo contempla que la ultraderechista venza en segunda instancia.

Foto: © gustavofrazao

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