Las grandes cuestiones económicas de la última cumbre del G7

El crecimiento económico, el ‘Brexit’, la presión migratoria sobre Europa, el auge populista en Occidente y la relación con China, ejes de la cumbre.

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El G7 es uno de los foros políticos más importantes del mundo porque reúne a los principales líderes de siete de los países más influyentes. Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá conforman esta suerte de élite mundial y, aunque rara vez toman decisiones vinculantes, sí que perfilan políticas conjuntas. La última cumbre tuvo lugar la semana pasada en Hiroshima, una de las ciudades con más carga simbólica del planeta. Al margen de las conmemoraciones oportunas, la reunión dejó una larga lista de temas abordados con claro trasfondo económico.

Fomentar el crecimiento, sí o sí

A primera vista, no hubo ninguna voz discordante sobre este particular (ni siquiera la de la canciller alemana Angela Merkel o la del primer ministro británico David Cameron). Los siete líderes mostraron su convicción de que gobiernos y bancos centrales debían seguir apostando por políticas que permitan tasas de crecimiento económico más vigorosas. Este planteamiento era igualmente compartido por los otros invitados al encuentro, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, el de la Comisión Europea, Jean Claude-Juncker, y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Se hizo especial hincapié en que la demanda sigue siendo demasiado débil en muchos países desarrollados y su reactivación debe ser una de las prioridades para los gobiernos. Se habló de políticas monetarias, fiscales y estructurales pero no se entró en detalles (como suele ser habitual en estas cumbres). Cabe destacar que son muchos los economistas que insisten en que todos esos bloques de medidas deben impulsarse conjuntamente y no por separado, como sucede actualmente en Europa. Estos problemas fueron analizados de manera específica en la reunión previa al G7 que mantuvieron los ministros de finanzas de los países participantes una semana antes.

El ‘Brexit’, una eventualidad imposible

La presencia de David Cameron no aminoró la intensidad de las advertencias, más bien las incrementó considerablemente. El G7 en bloque pidió a los británicos que no apuesten por la salida de su país de la Unión Europea porque es mucho el daño que ello provocaría a ambas partes (y por extensión a la economía mundial). Queda menos de un mes para la crucial votación y las últimas encuestas muestran un ligero incremento de la ventaja del ‘No’ a la salida (en torno a diez puntos porcentuales) pero todavía hay muchos votantes indecisos.

Crisis migratoria en Europa

La presión migratoria sobre las fronteras orientales de la UE (y, en menor medida, sobre las meridionales) sigue siendo importante y muy probablemente se intensifique a medida que vaya llegando el verano. No se ha adoptado ninguna gran decisión sobre el tema más allá de una política de acogida y redistribución de refugiados que presenta no pocas lagunas. El G7 reconoció el problema pero no se comprometió a nada a pesar de la insistencia de Donald Tusk, consciente de las tensiones políticas que la cuestión genera.

La política, incertidumbre generalizada

2015 fue un año cargado de citas electorales y en la mayoría de ellas se vio un considerable auge de los partido populistas. Este año la gran votación serán las presidenciales norteamericanas, elección a la que el excéntrico magnate Donald Trump llega con serias opciones de triunfo. Las contradicciones y rectificaciones del candidato republicano en sus anuncios de política económica y acción exterior impiden realizar un análisis exhaustivo de las mismas. Con todo, salta a la vista que la llegada de Trump a la Casa Blanca no contribuirá a la estabilidad global.

Europa es el otro gran escenario de tensión política. La repetición de las elecciones generales en España podría derivar en un gran resultado para la coalición izquierdista Unidos Podemos, que se da por sentado superará al PSOE. En Austria, las elecciones presidenciales estuvieron a punto de llevar a un nacionalista euroescéptico a la más alta dignidad del país. El pírrico triunfo del candidato ecologista evitó males mayores pero en ningún caso alejó por completo una amenaza que parece ir a más.

El tema chino

Cada vez son más las voces que insisten en que China es un actor global imprescindible y su voz debe escucharse en todos los grandes foros. El G7 es un organismo bastante endogámico y Japón se opone frontalmente a este reconocimiento. Los datos son tozudos y la influencia geopolítica y económica de Pequín es enorme, por lo que su aceptación oficial es solo cuestión de tiempo.

Foto: g7 vía Shutterstock

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