Las conclusiones del 47º Foro Económico Mundial

El Foro de Davos ha visto una encendida defensa de la globalización a cargo de China y una preocupación generalizada por el auge populista y proteccionista.

world economic forum

La semana pasada tuvo lugar en la idílica localidad suiza de Davos la 47ª edición del Foro Económico Mundial, también conocido simplemente como Foro de Davos. Si el año pasado la gran preocupación de los asistentes fue el posible aterrizaje forzoso de la economía china, en esta ocasión ha sido el populismo el principal foco de incertidumbre. En Davos se han apagado algunos fuegos pero también se han avivado otros, fruto de su coincidencia con la toma de posesión de Donald Trump en Estados Unidos. Veamos cuáles son las conclusiones más importantes que deja esta cumbre.

El populismo como amenaza para el crecimiento

El discurso de la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, puso el acento sobre el malestar que se respira entre la clase media de los países desarrollados. Esta lectura, compartida por otros importantes ponentes, indica que la superación de la crisis no ha sido tan brillante como las cifras macroeconómicas parecen indicar. Perviven desigualdades importantes y que, en algunos casos, se han amplificado incluso durante estos últimos años. Este importante colectivo social es el que ahora estaría tentado por los movimientos populistas en una clara reacción contra quienes gestionaron el desastre de 2008.

La utilización de las urnas como vehículo para el descontento ciudadano tiene en la economía buena parte de su razón de ser. Así lo entiende también el Premio Nobel Joseph Stiglitz, nada sospechoso de simpatizar con las élites tradicionales. Sea como sea, la todavía renqueante recuperación económica de muchos países podría frenarse si se revierten algunas de las medidas adoptadas. Precisamente, los partidos más críticos con el sistema han subido como la espuma prometiendo una derogación en cadena de tan impopulares reformas. Algunos de los presentes llegaron a afirmar que Davos caminaría hacia la irrelevancia de cumplirse este escenario.

Trump inquieta más que China

En Empresayeconomia.es nos hicimos eco de la inédita intervención del presidente chino, Xi Jinping, intitulándose poco menos que el paladín del libre comercio. Su postura contrasta notablemente -de ahí que la formulara con tanta vehemencia- con la del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Trump nutre su discurso de elementos populistas que combinan la retórica nacionalista con promesas económicas de tintes proteccionistas. Lo que plantea es, por tanto, una enmienda a la totalidad (o a buena parte) de los actuales tratados de libre comercio internacionales.

El Brexit, un impacto por calibrar

Theresa May fue una de las líderes mundiales que más se dejó ver por tierras suizas y, ciertamente, tenía sobrados motivos para ello. La postura que ha adoptado Londres de cara a llevar a cabo su desconexión de la Unión Europea (UE) no seguirá los tintes proteccionistas que se respiran en Washington. May también defendió la vigencia del libre mercado pero añadió algunas matizaciones, en un claro guiño a los partidarios de restringir la política migratoria.

En Davos no fueron muchos los que se lanzaron a realizar previsiones más o menos exactas sobre el impacto del ‘Brexit’. Coincidiendo con la cumbre, Irlanda sí anticipó un panorama bastante sombrío cuando se formalice la salida de Reino Unido, previendo un recorta muy significativo de las exportaciones del país (que pertenece, además, a la zona euro). La sensación imperante es que nadie quiere hacerse daño pero en la UE también hay importantes voces que piden dar ejemplo frente al auge euroescéptico en otros países. Los inversores no europeos no tienen las cosas tan claras.

La cuarta revolución industrial

Pese a no presentar la misma urgencia que otros temas, salta a la vista que la cuarta revolución industrial va cambiar sustancialmente la relaciones económicas existentes en el mundo. Francisco González, presidente del BBVA, dibujó un escenario en el que la vida de las personas mejoraría significativamente pero también se destruirían millones de puestos de trabajo. El objetivo es, pues, crear empleo en sectores que quizá ni existen hoy.

España cumplirá con el déficit

Desde luego, no era una de las cuestiones que más inquietaban a los allí presentes pero el ministro español de Economía, Luis de Guindos, aprovechó la ocasión para dibujar a España como un país serio. De hecho, se atrevió a asegurar que el Gobierno lograría cumplir con los objetivos de déficit de los próximos años. La afirmación se pone en tela de juicio si tenemos presente que nuestro país se desvió casi un punto respecto al déficit previsto en 2015.

Vía: El País.

Foto: © palinchak

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