Las claves del 2016, el año en que la política se impuso a la economía

Analizamos un año en el que la actualidad política ha tenido total incidencia en el panorama económico europeo y mundial

2016 New Year shining background with clock. Vector illustration.

Aventurarse a realizar una valoración final de lo que ha sido el último año cuando todavía restan dos semanas para su conclusión puede resultar un tanto arriesgado a tenor de lo visto en 2016. El ejercicio que ahora toca a su fin ha confirmado el cambio de guión que venía anticipándose desde 2014, con una airada reacción ciudadana contra buena parte del orden político y financiero de las últimas décadas. Economía y política se han enfrentado casi frontalmente, arrojando un triunfo claro de la segunda que podría amplificarse en 2017. En cualquier caso, las claves económicas del año han sido numerosas y variadas.

La alargada sombra de la desaceleración china

Ahora hace un año, se daba por sentado que la economía china se llevaría buena parte de los titulares durante 2016. El aterrizaje forzoso tras varias décadas de exuberante crecimiento parecía cantado desde el crac bursátil de agosto de 2015. Efectivamente, el comienzo de año confirmaba los augurios más pesimistas con una nueva oleada de jornadas negras en los parqués. Paralelamente, el pulso de la segunda economía mundial seguía debilitándose en términos interanuales. Solo restaba comprobar cómo encajaría el golpe el resto del mundo.

Sin embargo, Pequín demostró pronto que no iba a poner reparos a la hora de suavizar -e incluso neutralizar- la desaceleración de su economía. El programa de estímulos a cargo del Banco de China se amplificó y los datos de crecimiento lograron mantenerse sin cambios en los trimestres siguientes. Así, tanto en el segundo como en el tercer trimestre la economía china creció un 6,7% interanual. Se cumplían las previsiones del Gobierno chino (esperaba crecer entre un 6,5% y un 7% en 2016) a costa, eso sí, de disparar un 20% la inversión en infraestructuras entre otras partidas de gasto público.

La renta fija toca fondo y cambia de signo

Otra tendencia heredada de los años anteriores era el progresivo desplome de la rentabilidad ofrecida por la renta fija. Las políticas de estímulos (en especial, la QE europea) han seguido inundando de liquidez los mercados, presionando a la baja los intereses de la deuda. Los Estados se han beneficiado notablemente de ello porque han podido financiarse con mucha mayor facilidad, con rentabilidades negativas en los bonos a más corto plazo. Esta dinámica, nefasta para los inversores, empezó a corregirse a mediados de año.

El ‘Brexit’ cambió tal estado de las casas y las primas de riesgo de la zona euro subieron de manera significativa por la incertidumbre generada en torno al futuro de la Unión Europea. Aunque la cosa no pasó a mayores, el día siguiente al referéndum británico la prima de riesgo española marcó su máximo anual (165,4 puntos). Desde entonces, la renta fija ha ido recuperando peso en las carteras de inversión y se perfila como uno de los productos estrella de cara a 2017. En el final del ejercicio, las primas de países como Portugal, Francia o Italia han marcado máximos de dos años.

El ‘Brexit’, el tsunami que nadie quería ver

A comienzos de año, el Gobierno británico recordó a sus socios comunitarios que se había comprometido a celebrar un referéndum sobre la permanencia del país en la UE. Con vistas a dicha votación, una discutible promesa electoral de los conservadores en las elecciones de 2015, el primer ministro David Cameron forzó una intensa negociación con Bruselas. Finalmente, la UE y Reino Unido alcanzaron un acuerdo aparentemente satisfactorio y con el que Cameron aseguraba que conseguiría que sus conciudadanos quisieran seguir en el club europeo.

Prontamente se vio que aquel cálculo no podía ser más errado. Antes del pacto, los sondeos mostraban una mayoría social partidaria de abandonar la UE, tendencia que no se revirtió cuando se cerró el acuerdo. De este modo, Cameron se encontró con que su pueblo no se contentaba con una mejora de las condiciones británicas dentro de la UE, quería recuperar la soberanía supuestamente cedida a las instituciones comunitarias. Este mensaje, azuzado por la formación euroescéptica y xenófoba UKIP, se reforzó con la crisis migratoria. El 23 de junio, el 51,9% de los británicos convirtió el ‘Brexit’ en una realidad.

España rompe el guión

Tres días después del triunfo del ‘Leave’ en Reino Unido se celebraron elecciones generales en España, las segundas en seis meses tras la incapacidad de los partidos para formar gobierno. Contra todo pronóstico, el Partido Popular de Mariano Rajoy obtuvo una holgada victoria, al tiempo que el PSOE retuvo el liderazgo de la oposición frente a Unidos Podemos, el gran perdedor de la jornada. Tras un nuevo periodo de incertidumbre, la abstención socialista permitió la investidura de Rajoy y puso fin a casi un año de Gobierno en funciones.

Foto: © Maxborovkov

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