La Reserva Federal mantiene los tipos de interés: implicaciones a medio plazo

La incertidumbre china y los temores a una posible recesión global propician un aplazamiento de la subida de tipos, que se mantienen en el 0,25%.

reserva federal

La Reserva Federal de Estados Unidos culminó el pasado jueves su última reunión en medio de una indescriptible expectación mediática. No en vano, aquella cita había sido marcada en el calendario como la posible fecha de inicio de una política monetaria un poco más restrictiva (actualmente no podría ser más expansiva). En consecuencia, durante el verano se especuló con la posibilidad de que la Fed procediera a elevar los tipos de interés por primera vez en casi una década (la última vez que se subieron fue en 2006). Finalmente, la prudencia se impuso a cualquier otra consideración.

La institución presidida por Janet Yellen mantendrá los tipos de interés en el 0,25% después de ponderar detenidamente todas las implicaciones que podía tener una decisión en uno u otro sentido. Como no podía ser de otro modo, la (no) medida ha recibido entusiastas felicitaciones y enconadas críticas, poniendo de manifiesto la división del mercado sobre este tema. La mayoría de inversores y gobiernos consideran positivo el aplazamiento de la subida porque esta puede contribuir a desestabilizar todavía más el incierto escenario actual. Los economistas más liberales y algunos gestores de fondos creen que se sigue hinchando una peligrosa burbuja.

Sea como sea, lo cierto es que la decisión de la Fed va a tener importantes consecuencias en los próximos meses aunque, técnicamente, no se haya hecho nada. En primer lugar, los pronósticos sobre cuándo se realizará la subida vuelven a proliferar entre los analistas, lo cual puede animar a los inversores a realizar más operaciones a corto plazo. No obstante, estas compras serían coyunturales, convirtiéndose en ventas cuando los tipos suban. Esto causa cierta inquietud porque, si bien el dinero barato estimula la inversión, también crea incentivos perversos para endeudarse y tomar riesgos.

Dicho de otro modo, la primera consecuencia directa del mantenimiento de los tipos de interés es que conseguir dinero seguirá siendo muy barato en Estados Unidos, con todo lo bueno y lo malo que ello implica. El exceso de liquidez propicia que índices bursátiles tan importantes como el Dow Jones sigan teniendo pendiente una corrección más o menos importante. En un principio, parecía que esta bolsa purgaría parte de sus excesos en el contexto de la crisis china, pero ha rebotado ya un 7% desde los mínimos de finales de agosto. El crecimiento acumulado entre 2009 y 2015 sigue siendo del 130%.

Junto con las implicaciones internas para la economía estadounidense, es evidente que el resto del mundo también se ve afectado por cualquier decisión de la Fed. En este caso, el banco central ha evitado que el dólar se revalorice todavía más respecto a otras divisas, lo cual implicará que las compañías norteamericanas no encuentren excesivas dificultades para exportar. De hecho, numerosos analistas ven aquí uno de los principales motivos por los que se ha pospuesto la subida, ya que daría mucha fuerza al dólar.

Por otro lado, en los últimos días el Gobierno chino ha comenzado a vender parte de su gran cartera de bonos estadounidenses. Una subida de tipos se entendería, así, como la respuesta norteamericana a la devaluación del yuan y confirmaría los temores sobre el estallido de una guerra de divisas. El temor a este escenario, que puede llevar al mundo a una recesión, también ha pesado a la hora de aplazar la decisión para un mejor momento. De igual modo, la Administración estadounidense quiere seguir vendiendo bonos.

En cuanto al mercado europeo, un dólar más fuerte significaría, ineludiblemente, un encarecimiento de las exportaciones norteamericanas al viejo continente. Los europeos se encontrarían con que los artículos estadounidenses serían menos competitivos frente a alternativas de otros mercados (en el terreno de la tecnología, por ejemplo, Samsung podría distanciarse más de Apple). De igual modo, los estadounidenses observarían que los artículos llegados de Europa son más baratos, dañando por ambos lados a las empresas del país. Hay que recordar que el QE del BCE ha restado bastante valor al euro.

En definitiva, estas son solamente algunas de las implicaciones que puede tener la decisión de la Fed. Como hemos detallado, la influencia de sus medidas en el conjunto del planeta propicia que la Reserva Federal sea mucho más que un banco central nacional, algo que puede ser contraproducente a la hora de armonizar la situación del mercado estadounidense con la del resto del mundo. En este sentido, Norteamérica necesita ya una subida de tipos pese a las consecuencias exteriores.

Vía: The Wall Street Journal.

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