La rentabilidad del pasivo comienza a normalizarse

En lo que va de año, los depósitos de los ahorradores españoles han descencido una vez superada la guerra de pasivos entre las diferentes entidades financieras

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El año 2012 nos dejó una dramática remodelación del sistema bancario español cuyo alcance último sigue sin conocerse. Una de las consecuencias más evidentes de la necesidad de los bancos para financiarse fue la conocida como «Guerra del pasivo«. Pasado el tiempo de captar nuevos clientes y ante la presentación de resultados de las grandes entidades, llega el momento de la resaca. Los depósitos y cuentas de ahorro han experimentado una drástica bajada de su rentabilidad, motivada en parte por la burbuja desarrollada durante el año pasado y en parte por la decisión del Banco de España de pincharla para evitar males mayores. Paralelamente, las decisiones adoptadas para el rescate de Chipre también han minado la confianza de los clientes en este tipo de productos.

Según los datos facilitados por el Banco de España, durante el mes de febrero los depósitos españoles han experimentado una considerable disminución de 2.097 millones de euros respecto a enero, mes el que también se redujo la cantidad de estos fondos pasivos. La medida del órgano de control financiero gobernado por Luis María Linde estaba motivada por la avalancha de contrataciones de nuevos depósitos desde mayo del año pasado. El Banco de España, en tanto que responsable de garantizar todos los depósitos hasta 100.000 euros, veía con preocupación cómo el aumento del pasivo atenazaba además el necesario crecimiento del consumo. Por ello, se recomendó que la rentabilidad a un año de estos productos no podía superar el 1,75%, elevándose hasta el 2,25% a dos años y hasta el 2,75% a más de treinta y seis meses.

Las consecuencias no se han hecho esperar y las entidades han comenzado a normalizar las condiciones de sus productos de ahorro. De este modo, ING Direct, que ofrecía una rentabilidad del 3,3% durante los cuatro primeros meses de contratación de su emblemática Cuenta Naranja, ha reducido el porcentaje hasta el 2,6%. El Banco Espírito Santo por su parte ha bajado el 4,6% que ofrecía por su depósito a un año hasta el 3,2%.

Fuente: El Economista

Foto: Lore & Guille

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