La financiación de la Comunidad Valenciana a debate

Todos los partidos políticos coinciden en señalar el injusto trato que el actual sistema de financiación autonómica dispensa a la Comunidad Valenciana.

Valencia Palau Generalitat in Manises square at Spain

El pasado domingo 9 de octubre se celebró, como todos los años, la fiesta más importante de la Comunidad Valenciana, conmemorando la rendición de la hoy capital regional a manos de Jaime I en 1238. Ocho siglos después, Valencia acoge una nueva batalla con la financiación autonómica como permanente foco de discordia. Basta comprobar que todos los grupos políticos, desde Podemos hasta el Partido Popular, coinciden en lo injusto de la situación para darse cuenta de que algo no cuadra en el actual modelo de reparto. Veamos qué aporta y qué recibe la bella autonomía valenciana.

Una situación casi inédita

Aunque son varias las comunidades que se quejan del sistema de financiación vigente, lo cierto es que ninguna otra presenta un desfase tan alto entre distintos indicadores como la Comunidad Valenciana. De entrada, se trata de la única autonomía que contribuye netamente al presupuesto general -aporta más de lo que recibe, vaya- presentando una renta per cápita inferior a la media nacional. Dicho de otro modo, Valencia paga como una región rica pero la realidad es que los valencianos cuentan con menos rentas que la mayoría de sus compatriotas. Así, esta diferencia de ingresos prácticamente se torna endémica.

Con una renta per cápita de 20.586 euros en 2015, la Comunidad Valenciana se sitúa en la undécima posición en la clasificación de las diecisiete autonomías. De este modo, los valencianos perciben menos rentas que los madrileños, navarros, catalanes, vascos, aragoneses, riojanos, castellano-leoneses, cántabros y asturianos. No obstante, esta realidad no tiene su lógica traslación al modelo de reparto, aprobado en 2009 y que lleva prorrogándose desde 2014. Los cálculos de la Generalitat Valenciana cifran entre 750 y 1.300 millones de euros la cantidad adicional que la región debería percibir anualmente.

¿Excusa o causa?

Expuesto el problema, que parece grave en términos objetivos, llegamos a la parte del debate en que las opiniones se multiplican. La Generalitat Valenciana no tiene ninguna duda de que la insuficiente financiación es la gran culpable de la mala situación de las cuentas públicas. Esta reivindicación no es patrimonio de la actual Administración socialista-nacionalista de Ximo Puig, sino que empezó a cobrar fuerza durante la etapa de Francisco Camps (2003-2011). Sin embargo, los más escépticos creen que el modelo de reparto, aun perjudicando a Valencia, no es el gran causante de sus graves problemas financieros.

Y es que, la magnitud de los desequilibrios es incontestable. La Comunidad Valenciana es la autonomía con una mayor ratio de endeudamiento, alcanzando el 41,7% del PIB regional. Paralelamente, también es una de las comunidades con mayor déficit público, cerrando 2015 con un dato casi cuatro veces superior al exigido (2,5% frente a 0,7%). Para el debate queda si este marco es consecuencia de la mala financiación o está más relacionado con la mala gestión. Sea como sea, mientras el modelo no varíe los gobiernos autonómicos podrán excusarse en él.

¿Qué opina Hacienda?

El Ministerio de Hacienda no es ajeno a que los valencianos no reciben exactamente lo que les correspondería de acuerdo con la renta per cápita. Concretamente, cifra el desfase en un 7%, lo que no explicaría, en cualquier caso, el mal estado de las cuentas públicas. Hacienda recuerda que tanto el déficit como la deuda de la región superan en mucho más de un 7% a la media nacional, por lo que aun modificando el sistema de reparto la Generalitat debería adoptar otras medidas.

Los agujeros presupuestarios

De acuerdo con el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVVE), la Comunidad Valenciana presenta un gasto en sanidad, educación y servicios sociales bastante similares al del resto de comunidades. El problema viene cuando hay que financiar otras partidas que no son tan prioritarias como las anteriores, dado que apenas dispone de dinero. Cuando la Generalitat desea efectuar inversiones o mejorar otros aspectos de la Administración, solo le queda el recurso de recurrir al endeudamiento.

El IVVE constata que la Comunidad Valenciana gasta menos que la mayoría de autonomías en todos los apartados considerados no imprescindibles. Según la institución, la productividad y la competitividad de la economía valenciana se ven lastradas por esta situación, al tiempo que muchos proveedores de la Administración tienen problemas a la hora de cobrar. En los últimos años, la Generalitat ha acudido recurrentemente al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) para evitar mayores desequilibrios. La cuestión de fondo, sin embargo, sigue sin resolverse.

Vía: El País.

Foto: © lunamarina

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