La dudosa gestión del gasto público en España

A pesar de la abultada deuda y de los problemas para cumplir con el déficit, el Gobierno aumentará el gasto público en 2014.

montoro

Convencido como está el Gobierno de que estamos en el inicio de la recuperación económica, no ha sorprendido lo más mínimo que los Presupuestos Generales del Estado (PGE) incluyan un sensible aumento del gasto público para el ejercicio 2014. La noticia, insuficiente lógicamente para las fuerzas de la izquierda, ha sido debidamente ensalzada por los miembros del Partido Popular que no han dudado en bautizar el documento como los «presupuestos de la recuperación». Cunde por tanto la sensación de que durante los dos próximos años España crecerá significativamente.

Desafortunadamente, la experiencia pone de manifiesto que el aumento de las partidas presupuestarias no siempre se traduce en una mejora de los servicios que reciben los ciudadanos. Es más, no pocas veces nos encontramos con gastos onerosos que resultan completamente improductivos. De acuerdo con los PGE de 2013, la Administración General «consumió» 379.467 millones de euros. Una cifra vertiginosa a la que hay que sumar los aproximadamente 120.000 millones que correspondieron al resto de entes públicos. En resumen, casi medio billón de euros.

Observamos que la educación pública se llevaba una parte importante del pastel, hasta el punto de que cada el estudiante le costaba al Estado casi 10.000 euros. Todo ello a pesar de las sonoras protestas por el aumento de las tasas universitarias (cada estudiante universitario cuesta 12.000 euros al erario público ya que este colectivo apenas aporta el 20% de la cuantía de su matrícula). De forma bien reveladora, el índice de fracaso escolar alcanza el 25% mientras que solamente el 65% de los españoles de entre 25 y 34 años posee el bachillerato.

El caso de la educación es uno de los más sangrantes pero no el único. La sanidad, que se lleva casi el 10% del total del gasto público, sigue hipertrofiada y prestando una calidad más que discutible a los españoles debido, en gran parte, a una burocracia sumamente ineficaz. En definitiva, si no se resuelven los malos hábitos en la utilización el dinero público (que es de todos), de poco sirve aumentar la cuantía de los presupuestos.

Fuente: Libre Mercado.

Foto: presscambrabcn

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