La cruzada fiscal de Hollande no evita la recesión

El PIB francés cae un 0,2% tras una serie de resultados económicos negativos en exportaciones, consumo interior, balanza de pagos y las inversiones públicas.

François Hollande

Hace escasamente un año, François Hollande ganaba a Nicolás Sarkozy el mano a mano por el El Elíseo. El principal argumento de batalla del líder socialista era que otra política económica era posible. Una promesa que, pese a recabar un importante apoyo popular (51% de los votos), no resultaba creíble para casi la mitad de los franceses (un 48,5% optó por el candidato conservador). Hollande optó desde el primer momento por priorizar los aumentos fiscales a los ajustes presupuestarios, dando lugar a un sonado cruce de acusaciones con figuras como Gerard Depardieu, que acusaron al presidente de liderar una cruzada fiscal. En el día de ayer, se confirmaba que Francia entraba oficialmente en recesión.

Una caída del 0,2% del PIB por segundo trimestre consecutivo ha sido suficiente para que la frágil economía francesa abandone finalmente el crecimiento. Varios han sido los factores que han provocado esta situación. Las exportaciones se han resentido un 0,5%, lo que evidencia una clara falta de competitividad debido fundamentalmente a la negativa del presidente a reformar el mercado laboral francés. Por otro lado, el consumo interno cayó un 0,1% mientras que la balanza de pagos con el exterior se dejó otro 0,2%. Las inversiones públicas también han registrado una fuerte contracción pese a la voluntad intervencionista del ejecutivo galo (cayó un 0,9%). Pese a la contundencia de los datos, el Gobierno de Hollande sigue manteniendo sus previsiones de crecimiento para 2013, asegurando que la economía francesa subirá un 0,1%.

Los resultados publicados se presentan como un aviso para el presidente, que parecía decidido a no variar su política económica. Unas decisiones que no han conseguido frenar la destrucción de empleo (el paro se sitúa en el 11%) y han aumentado peligrosamente la deuda pública (los últimos datos de 2012 la elevan hasta el 90,2% del PIB pero se da por supuesto que ha aumentado considerablemente desde entonces). En cualquier caso, Francia seguirá siendo, junto con el nuevo presidente italiano Enrico Letta, el principal azote de la ortodoxia alemana

Fuente: Libre Mercado.

Foto / jmayrault

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