La credibilidad de la Unión Europea está bajo mínimos

La incapacidad de dar respuestas y las políticas de austeridad de la institución europea han hecho mella en los ciudadanos que dudan de su efectividad, sobre todo, en los más afectados por sus políticas

Unión Europea

La Unión Europea no ha sido nunca una institución que goce de gran popularidad entre los ciudadanos del continente. Sus facultades y prerrogativas no se conocen con exactitud y su capacidad para dar respuesta a los problemas que azotan a los europeos está siendo muy cuestionada. En España por ejemplo, el entusiasmo inicial de 1985 (fecha de nuestra adhesión a la CEE) se ha ido diluyendo hasta mínimos históricos. Si en los últimos meses se han recrudecido las críticas del siempre euroescéptico Gobierno británico, cada vez es más evidente que la Europa continental tampoco las tiene todas consigo respecto al futuro de la Unión Europea.

La estricta política de austeridad impuesta por Berlín y aceptada tácitamente por Bruselas ha hundido la credibilidad de la UE. No es casualidad por tanto que el grado de desafecto alcance porcentajes elevadísimos en los países con más problemas. España por ejemplo registra una desconfianza respecto a la UE del 72%, mientras que Grecia se lleva la palma con el 81%. Por lo que respecta a la media de toda la Unión, la desconfianza se cifra en el 57%. Semejantes datos deben invitar desde luego a una honda reflexión a las autoridades comunitarias. Los ciudadanos tienen la sensación de que la UE no está cumpliendo con su papel y que se está plegando a los intereses de los países más ricos, caso de Alemania o Finlandia. Lo cierto es que, en materia estrictamente económica, la Unión Europea carece de poder real (ello corresponde, y con matices, al BCE).

Los propios miembros de las instituciones comunitarias (como el Parlamento Europeo) muestran sin ambages su preocupación por la pérdida de credibilidad de la Unión. Uno de los motivos más evidentes de esta desafección es la limitada democracia interna, muy especialmente en lo que a las políticas económicas se refiere. Rentabilizando esta situación, distintos partidos políticos de corte extremista y populista incluyen en sus programas la salida inmediata de la UE de sus respectivos países. Los casos más sonados son el UKIP británico y el polémico Amanecer Dorado heleno.

Fuente: El Economista

Foto: quinn.anya

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