La Comisión Europea critica ahora las subidas de impuestos

Olli Rehn critica con contundencia la política fiscal de François Hollande en Francia, contraviniendo las propias recomendaciones comunitarias en idéntica línea.

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Las contradicciones de las instituciones europeas amenazan con convertirse en verdaderas señas de identidad. Ni corto ni perezoso, el comisario de Asuntos Económicos, el ya célebre, Olli Rehn, ha puesto en la picota al Gobierno de François Hollande. El motivo, las fuertes subidas fiscales llevadas a cabo poco más de un año de gestión. Ciertamente, la corta trayectoria del Partido Socialista en el Elíseo ha estado caracterizada por el aumento de la capacidad recaudatoria del Estado. Especialmente sonoro fue el rifirrafe dialéctico entre el popular actor Gerard Depardieu y el propio Hollande a cuenta de un descomunal aumento del IRPF a las rentas más altas (hasta el 75%).

La contradicción estriba en que la Comisión Europea ha recomendado sistemáticamente a los Gobiernos en problemas proceder a elevar los impuestos. A juicio de los expertos de Bruselas se trata de la herramienta más útil para reducir el déficit, aunque suponga cargar exclusivamente sobre los ciudadanos el peso de la consolidación fiscal. Basta recordar por ejemplo la contundencia de las recetas aplicadas en los programas de rescate, especialmente en los casos portugués y griego. Para más inri, la CE disfraza todas sus intervenciones con la máxima de que lo más importante es la reducción del gasto público, para acto seguido exigir reformas fiscales para aumentar la recaudación. Un doble discurso que sin embargo no puede servir como excusa para los distintos gobiernos europeos, que deben hallar la fórmula correcta para cuadrar sus cuentas sin exprimir a sus ciudadanos.

En cualquier caso, la contundencia con la que Rehn ha criticado el infierno fiscal francés resulta esperanzadora. Puede que la aparente cercanía de la recuperación económica en Europa haya llevado a Bruselas a modificar su discurso, llegando a vincular las subidas de impuestos con el aumento de la tasa de paro y el prolongamiento de la recesión. El comisario europeo también ha criticado la escasa competitividad de la economía francesa y la lentitud de determinadas reformas (especialmente la del sistema de pensiones). Quizá haya llegado la hora de abandonar definitivamente a Keynes y apostar por Hayek.

Fuente: elEconomista.

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