La bajada de tipos reaviva las diferencias en la eurozona

Tras colocar los tipos en el mínimo histórico del 0,25%, el BCE recibe fuertes críticas por propiciar el endeudamiento de la Europa del sur.

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Mario Draghi se ha destapado como un auténtico verso suelto en la Unión Europea. Lejos de plegarse a los dictados de Europa Central, el economista italiano sigue empeñado en favorecer la recuperación de los países mediterráneos. Sin embargo, a pesar de la gratitud de gobiernos como el italiano o el español, su actuación al frente del Banco Central Europeo (BCE) es cada vez más cuestionada. No en vano, tras colocar los tipos en mínimos históricos, Alemania detecta un interés por devaluar la moneda única.

Lógicamente, las diferencias entre los «halcones» del BCE y la camarilla de Draghi vienen de muy lejos. El primer gran debate se desató tras la postura adoptada por el presidente de la entidad durante el verano de 2012, en el que por momentos parecía que España estaba abocada al rescate. En aquella ocasión, Draghi salió a defender el euro con rotundidad y llegó a afirmar que el BCE actuaría para garantizar la solvencia de Europa. A juicio de los países más potentes del continente, semejante declaración excedía las competencias de la entidad.

Los tipos de interés están siendo otro caballo de batalla por parte de la oposición a Draghi. Actualmente, el interés legal del dinero se sitúa en el 0,25%, la cuarta parte del valor que tenía cuando el italiano accedió al cargo. Gobiernos como el italiano han solicitado explícitamente mecanismos para poner coto a la fortaleza del euro. Italia, uno de los países más endeudados de Europa (la deuda alcanza el 127% del PIB), es también uno de los más damnificados por el elevado peso de la divisa comunitaria.

Las críticas alemanas chocan por tanto con las demandas periféricas. Desde Berlín, la línea seguida por Draghi solamente sirve para que la Europa del sur siga endeudándose con menores costes. En este sentido, cabe destacar que en países como España es el Estado quien se beneficia de los créditos bancarios para colocar sus bonos, dejando a las empresas sin estas preciadas vías de financiación. Un comportamiento que dificulta la reactivación del consumo y el crecimiento del PIB.

Fuente: Expansión

Foto: fdecomite

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