¿Ha salido España de la crisis? Motivos para la preocupación y la esperanza en 2015

La sensible pero insuficiente mejora del empleo, los altos niveles de endeudamiento y el buen ritmo de crecimiento económico han marcado un 2014 moderadamente positivo.

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De manera casi inevitable, a medida que se acerca el final del año se multiplican las declaraciones voluntaristas por parte de los máximos responsables públicos. En los últimos años, las buenas declaraciones sobre la cercanía de la recuperación o la realidad de esta han sido los motivos más repetidos en los discursos oficiales. Estos tópicos se repiten de manera milimétrica en las declaraciones del gobierno central, de las autonomías y de los ayuntamientos independientemente del color político de cada administración. Este año, el tema más recurrente ha sido el debate en torno a si la crisis es o no historia.

A lo largo de 2014, se ha asistido al mayor ritmo de caída del desempleo registrado en España desde 2006, así lo muestran las estadísticas y así lo celebra el gobierno. Dicho esto, conviene confrontar los datos con el punto de partida. España iniciaba el año con 4.701.338 personas en paro, cifra que suponía que, por primera vez en toda la crisis, nuestro país comenzaba enero con menos parados que el año anterior. A partir de ahí, y con la única excepción del repunte registrado precisamente en enero, el desempleo no dejó de caer hasta el mes de julio.

En ese momento, España contaba con 4.419.860 parados (siempre según los datos del INE, aunque las distintas EPA han seguido la misma tendencia con diferentes cifras), nivel no visto desde 2011. Finalmente, el último dato publicado nos muestra que noviembre acabó con 4.512.116 desempleados. Aceptando que esta cifra bajará con cierta fuerza en diciembre por la campaña navideña, España acabará el año con más de 200.000 parados menos de los que había al comienzo del mismo. Por lo tanto, por lo que respecta al mercado de trabajo la situación es objetivamente mejor que en enero. Ahora vienen los peros.

Efectivamente, la economía española ha dejado de destruir empleo, un logro que, desde luego, no vamos a desmerecer. Pero es igualmente cierto que el ritmo de creación de puestos de trabajo es todavía muy lento y que en la bajada del paro convergen factores como el abandono de la búsqueda activa de empleo o la emigración. No puede decirse, obviamente, que las 200.000 personas que han abandonado las cifras oficiales hayan dejado el país, pero descontando estos elementos nos quedamos con una cifra menos espectacular. En consecuencia, el mercado de trabajo seguirá siendo el principal drama de nuestra economía.

Como hemos visto, el desempleo ha presentado más luces que sombras en 2014 y, pese a los obstáculos que quedan por superar, ha protagonizado una ilusionante mejoría. Lamentablemente, no puede decirse que la deuda pública haya hecho lo propio. El presente año ha visto cómo España alcanzaba su máximo nivel de endeudamiento histórico, un 98% del PIB, para descender muy ligeramente hasta el 96%, teniendo en cuenta además el ‘maquillaje’ metodológico que supuso la inclusión de actividades ilícitas en la contabilización del PIB.

Aun siendo cierto que el ritmo de endeudamiento es el más bajo de toda la crisis (España arrancaba el año con una deuda equivalente al 92,1% del PIB), a nadie escapa que las administraciones públicas no están haciendo todos los esfuerzos posibles para sanear las cuentas. Una deuda que supone casi toda la riqueza generada por el país en un año es un problema a medio y largo plazo que podría colocar a nuestro país en una posición muy difícil si se extingue su idilio con los mercados. La deuda, el gran problema en 2015.

Por lo que respecta al ritmo de crecimiento del PIB, todo apunta a que esta será la variable más positiva de todas. El consenso de los analistas ve factible que la economía española crezca un 2% en 2015. Aunque pueda pensarse que estos datos no tienen un impacto visible en la calle o en los hogares, la creación de empleo y la reducción de la deuda son casi imposibles sin un crecimiento sólido. Si tenemos en cuenta que la economía española habría crecido un 1,4% en 2014, la mejora será importante.

No nos olvidamos tampoco de otros indicadores igualmente esenciales para medir el pulso de la economía española. La creación de empresas ha repuntado en 2014 y la tendencia debería seguir en 2015, así como el aumento del número de autónomos (que en muchos casos se explica por la imposibilidad de encontrar trabajo por cuenta ajena). Sin embargo, las exportaciones podrían empeorar si nuestros principales socios comerciales no mejoran sus expectativas.

Vía: La Sexta

Foto: RyanMcGuire

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