Fitch rebaja tres escalones el rating de España y lo deja a dos pasos del bono basura

España ha tropezado y se ha saltado tres escalones de golpe. Es lo que le ha pasado en su calificación crediticia (IDR). La agencia de rating Fitch rebajó ayer su nota de «A» a «BBB», colocando al país en perspectiva negativa. Los motivos alegados son el empeoramiento de las perspectivas de la economía española, el coste fiscal que supondrá la recapitalización de los bancos y el aumento de las probabilidades de que España necesite ayuda financiera externa.

Fitch Ratings

Edificio de la agencia Fitch Ratings.

Desde principios de año, el rating de España ha ido cayendo. Lo hizo en enero, cuando Fitch lo rebajó a «A» desde «AA-«. Por aquel entonces, la agencia estimaba un coste fiscal de 30.000 millones de euros para la reestructuración y recapitalización de los bancos españoles. Sin embargo, la nueva estimación se sitúa entre los 50.000 y 60.000 millones de euros en un escenario base y los 100.000 millones en un escenario de estrés. Esto nos ha llevado a la nueva recalificación de «BBB». Y además con perspectiva negativa, consecuencia directa del empeoramiento de la crisis en toda la eurozona y del contagio de la actual crisis de Grecia. «La pérdida de acceso a los mercados para financiación presupuestaria y la consecuente confianza en asistencia financiera exterior con condiciones llevaría a una nueva revisión de los ratings de España», anunció Fitch.

Ese mismo contexto crítico no solo nos ha afectado a nosotros. Moody’s, otra agencia de calificación, también ha rebajado la nota de solvencia a largo plazo en este caso a seis entidades alemanas y a los tres mayores bancos de Austria. Incluso EE.UU., que es la única potencia entre las cuatro mayores economías del mundo cuya deuda en relación al PIB se espera que crezca durante los próximos años, podría ver rebajada su nota de solvencia en 2013, debido a la ausencia de un plan creíble de consolidación fiscal por parte de Washington.

Recordemos que el grado de inversión es una clasificación otorgada a un país a partir de la evaluación de una agencia calificadora de riesgo crediticio (como Fitch Ratings, Standard & Poor’s y Moody’s). Estas agencias ofrecen distintas calificaciones según la deuda gubernamental, la libertad de prensa y la distribución de la renta. Según la calificación, los países del mundo se dividen en dos grandes grupos: el que posee grado especulativo (bonos basura) y el que posee grado de inversión. La nota más baja posible es D. A partir de ahí, en orden ascendente, están: C-,C, C+, CC-, CC, CC+, CCC-, CCC, CCC+, B-, B, B+, BB-, BB y BB+. Cualquier país con una de estas notas entraría dentro del grupo especulativo. A partir de BBB- comienza el grupo de inversión, seguida de: BBB (actual nota de España), BBB+, A-, A, A+, AA-, AA, AA+, AAA- y del AAA.

La consecuencia directa de una mejora o un empeoramiento de la calificación de rating se refleja en la inversión. A menos nota, más riesgo de impago existe, y menos inversores habrá. Y si, por añadidura, la perspectiva es negativa, se sabe que la solvencia del emisor se va a ir deteriorando cara al futuro, lo que se traduce en una caída en picado de toda inversión.

Foto: Solvencyllwire
Foto 2: Tjeerd

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