Europa se instala en el crecimiento anémico

El PIB de la eurozona repunta un 0,3% en el cuarto trimestre de 2013, superando las previsiones pero confirmando la fragilidad de la recuperación económica.

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Festejado por gobiernos y medios de comunicación, el dato de crecimiento económico de Europa en el cuarto trimestre de 2013 no hace sino confirmar la fragilidad de la recuperación económica. Cierto es que el repunte del 0,3% ha superado las expectativas, pero tampoco es que estas fueran excesivamente optimistas (se esperaba un crecimiento del 0,2%). Como principal nota positiva, cabe destacar que nuestro país se sitúa en la media comunitaria. Como aspecto negativo, Europa parece caminar hacia el estancamiento económico.

En honor a la verdad, conviene precisar que algunos analistas llevan mucho tiempo alertando del riesgo de que las principales economías europeas, y en especial la zona euro, entren en un largo proceso de estabilización, registrando tasas de crecimiento muy cercanas a cero. A juicio de estos mismos expertos, tal situación podría estar ya ocurriendo, habida cuenta de que en el trimestre anterior apenas se registró un crecimiento del 0,1%. Si a ello se le suma el fantasma de la deflación, nos encontramos con una situación poco halagüeña para la recuperación.

Los riesgos de instalarse en el crecimiento anémico son varios. En primer lugar, aun flexibilizando el mercado laboral comunitario (que sigue siendo muy rígido) no se experimentará una caída significativa del desempleo con tasas de crecimiento bajas. Esta realidad afecta de manera especial a España, que con un 25,8% de paro necesita imperiosamente un fuerte crecimiento económico. No en vano, aun cumpliéndose las previsiones para 2014 (el Gobierno espera un repunte del PIB del 0,7%) la ocupación no registrará un incremento significativo.

El segundo factor de riesgo es la dificultad de meter en cintura la deuda pública en un contexto de estancamiento. Nuevamente, el caso de España es muy ilustrativo. Con una deuda pública cercana al 94% de su PIB, nuestro país seguiría comprometiendo generosas partidas presupuestarias a la amortización de las letras y los bonos del Tesoro. Así las cosas, puede que los datos publicados por Eurostat no sean tan positivos como nos han hecho creer. En muchos sentidos, 2014 será un año clave.

Vía: Libre Mercado

Foto: teclasorg

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