España y los incumplimientos del límite de déficit público

Nuestro país no ha cumplido los objetivos acordados con Bruselas en 2011, 2012, 2013 y 2015. Solo en 2014 se cerró el año dentro del límite.

economia espana

La confirmación de que España había incumplido, y con cierta holgura, el objetivo de déficit pactado con Bruselas para el ejercicio 2015 ha despertado una gran polvareda política. Lógicamente, las presiones para conseguir formar gobierno y evitar la repetición de elecciones han estado detrás de muchas de las posturas oficiales de los partidos. Sea como sea, el incumplimiento del límite de déficit se ha convertido casi en una tradición nacional. En los últimos cinco años, solamente en una ocasión se ha cumplido lo acordado.

2011, el gran incumplimiento

Aunque el primer déficit de la última década se firmó en 2008 (-4,4%), el estallido de la crisis en toda su crudeza elevó el déficit al 11% en 2009, el mayor nivel de toda la serie histórica (que arranca en 1980). Fue entonces cuando Bruselas comenzó a tomar cartas en el asunto y a fijar objetivos de déficit más o menos exigentes a los diferentes Estados de la Unión Europea (UE). En 2010, el déficit fue del 9,4%. Lo peor vendría en 2011.

Aunque ese año el déficit solo repuntó una décima, el incumplimiento del límite fijado por las instituciones europeas sigue siendo de lejos el más abultado hasta la fecha. España debía cerrar 2011 con un déficit próximo al 5% y el desajuste final fue del 8,5%. Dicho de otro modo, el agujero de las cuentas públicas aumentó en 26.500 millones de euros más de lo esperado. Esto motivó que en 2012 se modificara el inalcanzable objetivo inicial del 4,4% hasta el 6,3%.

2012, un ejercicio muy difícil

En 2012, la zona euro se vio sacudida por el recrudecimiento de la crisis de deuda soberana. Las primas de riesgo se dispararon, sobre todo en los países del sur, y la economía española firmó su segundo peor ejercicio de toda la crisis tras el de 2009. En ese contexto, ni siquiera los ajustes del gasto posibilitaron cumplir el objetivo de déficit.

El ya comentado 6,3% -que se revisó al alza- se quedó algo corto a pesar de que el esfuerzo para bajar el déficit fue el más acusado hasta la fecha. España acabó 2012 con un agujero del 6,7%, cuatro décimas más de lo acordado en un año en el que se aprobaron distintas alzas fiscales considerables como la del IVA y la del IRPF.

2013, casi pero no

Pese a que el Gobierno lo vendió como un cumplimiento de lo pactado, lo cierto es que las cuentas volvieron a salirse de los márgenes previstos. Eso sí, lo hicieron por un margen mínimo, dado que el déficit debía situarse en el 6,5% y finalmente fue del 6,6%. Para el Ejecutivo se trató del mejor ejercicio desde 2008 pero no hay que olvidar que el déficit solo se redujo una décima respecto a 2012.

2014, el único acierto

El caso de 2014 es especialmente curioso porque la UE fijó un déficit del 5,8% y el Gobierno lo consideró incluso demasiado elevado, razón por la cual aseguró que su objetivo real era del 5,5%. Tras el mal resultado electoral del Partido Popular en los comicios europeos de mayo, el Ejecutivo intensificó la relajación del control presupuestario y acabó cerrando el año con un déficit del 5,7%. Se cumplió por fin el límite fijado por Bruselas pero se dio carpetazo definitivo a los ajustes quizá prematuramente.

2015, el electoralismo pasa factura

España arrancó el pasado año tras un 2014 marcado por la primera reducción interanual del paro desde 2007 y una economía que incrementaba su crecimiento trimestre tras trimestre. Esta positiva tendencia, unida a lo cargado del calendario electoral (con comicios municipales, autonómicos y generales), empujó al Gobierno no solo a no acometer ajuste alguno sino a incrementar el gasto público. Se suponía que el crecimiento del PIB sería suficiente para reducir el déficit en términos relativos, que es lo que examina Bruselas.

Sin embargo, aunque la economía superó las previsiones más optimistas al crecer un 3,2% y el mercado de trabajo firmó su mejor ejercicio en casi una década, el dato definitivo de déficit que hemos conocido en las últimas fechas se ha quedado lejos de su objetivo. España debía cerrar 2015 con un desajuste del 4,2% y el agujero real ha sido del 5,2%. Es el mayor incumplimiento desde 2011 y compromete las obligaciones para 2016.

Foto: economía España vía Shutterstock

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