España y el paro estructural, una mirada crítica

La tasa de paro cayó al 18,6% en 2016 y se acerca ya a la media histórica del 17,4%. El desempleo estructural, más alto que nunca.

Employment Unemployment Crisis Concept

La Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre es siempre la más esperada e importante del año porque es la que permite hacer balance del ejercicio. También está considerada una de las más desestacionalizadas porque toma en consideración parte de la destrucción de empleo tras el verano y parte de la contratación para la campaña navideña. La EPA del último trimestre de 2016 confirma los mejores augurios al confirmar que el paro se redujo en 541.700 personas el pasado año, el cuarto en el que se reduce el desempleo en nuestro país. No obstante, la cuestión del llamado paro estructural merece una aproximación exhaustiva.

Lo innegablemente positivo

Recortar en más de medio millón de personas las listas del paro es un dato objetivamente positivo que por sí mismo convierte 2016 en un gran curso en materia laboral. En términos relativos, hablamos de una bajada del 11,3% respecto a 2015, una de las mayores de toda la serie histórica. La tasa de paro con la que se cierra el año es del 18,6%, la más baja desde el tercer trimestre de 2009 y más de ocho puntos por debajo del techo histórico del 27,1% establecido en el segundo trimestre de 2013.

La dificultad de seguir creando empleo

En 2016 se crearon algo menos de medio millón de puestos de trabajo, un dato nuevamente positivo aunque aquí empiezan a aparecer ya algunas sombras. Y es que, el número total de empleos es inferior no solo a los que se crearon en 2015 sino también a los de 2014, cuando la recuperación económica era más frágil. Dicho de otro modo, aunque la economía española ha crecido prácticamente lo mismo en los dos últimos años (algo por encima del 3%), la contratación se ha resentido.

Esto se debe al difícil escollo del paro estructural, ese porcentaje de personas sin empleo que difícilmente puede reducirse. Aunque pueda parecer exagerado afirmar esto con una tasa de paro que supera el 18%, nuestro país se encuentra cada vez más cerca de ese punto a partir del cual el paro es más difícil de recortar. Basta apuntar que, entre 1980 y 2015, la tasa de desempleo media en nuestro país fue del 17,4%. De este modo, en la actualidad nos encontramos apenas un punto porcentual por encima de un nivel de desempleo ‘normal’ para España.

¿Dónde está el límite para la creación de empleo?

Pese a que el citado dato del 17,4% no deja de ser una media que, por tanto, puede batirse tanto por arriba como por abajo, es lógico preguntarse hasta dónde puede bajar el paro. Curiosamente, la gráfica histórica muestra una variación de unos diez puntos entre la media y los datos marginales, esto es, el punto más alto y el más bajo. Si el récord de desempleo es del 27%, el nivel más reducido es ligeramente inferior al 8%.

Llama poderosamente la atención que, en el momento de mayor dinamismo de nuestra economía (2001-2007), el índice de desempleo se situara en unos niveles que serían considerados altos o incluso muy altos en otros países. Pensemos que EEUU no superó el 10% de paro en ningún momento de la Gran Recesión y que importantes líderes europeos fueron depuestos en las urnas cuando se acercaron a esta cota (Gordon Brown, Nicolás Sarkozy…). Por lo tanto, el límite para la creación de empleo en España es grotescamente elevado.

Por qué esta vez puede ser peor

Ahora bien, la barrera psicológica e histórica del 8% (7,9%, para ser exactos) puede incluso quedarse alto lejos en esta ocasión. Si tomamos en consideración las características de los 4,23 millones de desempleados españoles, muchos de ellos no presentan visos de que vayan a abandonar esta situación. Hablamos de parados de muy larga duración (en ocasiones, más de cinco años) procedentes de sectores que no recuperarán los niveles de empleabilidad previos a 2008.

En consecuencia, algunos analistas barajan cifras entre el 10% y el 14% para fijar la tasa mínima de paro a la que podría llegar España en pleno ciclo expansivo. El paro estructural no había preocupado en exceso hasta la fecha porque el margen para crear empleo era muy grande. A medida que la contratación mengua, se constata la cara más amarga del paro, la de quienes pueden quedar excluidos de cualquier recuperación. Superadas las cifras más críticas, los esfuerzos deben concentrarse en este paro endémico.

Vía: elEconomista.

Foto: © Rawpixel

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