El liberalismo y el proteccionismo dividen Europa

Angela Merkel ha reincidido en la apuesta por la austeridad económica durante la campaña de las próximas elecciones alemanas. La candidata es una firme opositora a la tendencia intervencionista del mediterráneo para garantizar el bienestar

Merkel políticas económicas UE

Durante la crisis económica, a las diferencias culturales entre los países mediterráneos y los situados más allá del Rin se les ha sumado la disparidad de criterio respecto a lo económico. Mientras que Holanda, Alemania o Finlandia afirman que no hay bienestar posible que avale el endeudamiento descontrolado, los últimos estudios confirman que españoles, italianos y portugueses siguen anteponiendo la intervención estatal frente a la libertad económica. Con motivo de la campaña para los próximos comicios alemanes, los mensajes en pos de la austeridad y la ortodoxia económica se han multiplicado exponencialmente.

La canciller alemana, Angela Merkel, no se ha cansado de repetir que el crédito jamás volverá a ser el motor del estado del bienestar. Una aseveración extraordinariamente sensata que explica la estabilidad económica de Alemania y que ha permitido al país germano capear el temporal mucho mejor que cualquiera de los países más intervencionistas. La candidata de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) no niega en cualquier caso que las instituciones nacionales puedan ofrecer servicios públicos muy completos a sus ciudadanos, si bien estas iniciativas deberán armonizarse siempre con el rigor presupuestario. Merkel se congratula de que la mayoría de naciones europeas hayan tomado medidas en consonancia con la filosofía liberal en mayor o menor medida. A la hora de tratar asuntos como la tasa de desempleo, la política bávara saca pecho sobre la gran superioridad de su balance respecto al de los ejecutivos más reticentes al liberalismo económico.


No obstante, distintos gobiernos como el de España e instituciones internacionales como el FMI han multiplicado sus exigencias para que Alemania consienta ampliar los plazos para reducir el déficit público. A juicio del ejecutivo español, el esfuerzo realizado por sus conciudadanos para equilibrar las cuentas públicas debe ser premiado con un pequeño respiro en forma de prórroga de los objetivos. Con todo, la principal alternativa al modelo alemán, el programa socialdemócrata de François Hollande, se ha evidenciado un sonoro fracaso, que además de agravar los problemas económicos de Francia ha servido para convencer a Alemania de que no hay otro camino que el de la austeridad.

Fuente: Expansión

Foto / European People’s Party – EPP

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