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El impuesto de las bebidas azucaradas derribado en Cataluña

Desde el año 2017 se venía cobrando el polémico impuesto a las bebidas azucaradas en Cataluña, el cual despertó críticas desde el primer momento entre consumidores, distribuidores y empresas del sector por igual. Implicaba un aumento en los precios que se aplicó desde entonces y que causó molestias, pero que también le proporcionó al gobierno unos ingresos adicionales importantes. EN el año 2017 los ingresos obtenidos por el impuesto fueron superiores a los 22 millones de euros. La cantidad subió de forma enorme hasta casi los 42 millones en el año 2018, pero en 2019 el volumen se estaba reduciendo de forma drástica.

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Por un motivo u otro, la maniobra ha sido bloqueada por el TSJC (Tribunal Superior de Justicia de Cataluña), que ha derribado el impuesto en una decisión que, no obstante, es recurrible. De momento en 2019 se había registrado una bajada en la recaudación del 42%, con solo 11 millones en los primeros meses. Esta caída en el impuesto también implicaba, por lo tanto, que se estaban vendiendo menos bebidas azucaradas.

La situación parece que ha llegado a un punto de inflexión en el cual la presión ha sido demasiado elevada como para continuar con esta medida, al menos por lo que parece.

Los motivos que han sido aportados para tomar la decisión por parte del TSJC son varios. Entre ellos que no se han realizado los trámites obligatorios en este tipo de decisiones, lo que ha derivado en que no se pueda mantener activo por mucho que el gobierno crea que era necesario y obligatorio debido a distintos factores. Para las empresas que se habían manifestado en contra de la existencia del impuesto, así como asociaciones del tipo de la FIAB, la AECOC o la ANGED, la noticia se recibe con los brazos abiertos, pero con precaución. Está por ver si la posibilidad de recurrir la medida se aplica o si todo va a quedar en un mal recuerdo durante un par de años que han servido para que el gobierno recaude a lo largo del tiempo durante el cual los ciudadanos han decidido ir dejando de consumir estas bebidas.

Es posible que ahora la venta se incremente debido al ajuste de los precios y que los consumidores retomen sus prácticas, que por otro lado no resultaban demasiado saludables. Aún así, es justo reconocer que la medida no estaba regulando el mercado con eficacia a la vista de la aplicación generalizada sobre refrescos en general y no solo sobre aquellos con las cantidades de azúcar indicadas en la recolección de impuestos. Así se había producido una situación de descontrol que para el usuario solo llegaba a una conclusión: el aumento de los precios.

Foto: fancycrave1

Categorías: Economía