El euroescepticismo del gobierno de Cameron sigue subiendo

Además de que Reino Unido no quiso entrar en el juego del euro, dos ministros ingleses se replantean ahora la posibilidad de salir de UE aprovechando sus peculiares condiciones.

David Cameron mitin 2

Reino Unido nunca ha sido un entusiasta defensor de la integración europea. Gobiernos de todo signo político han rechazado ceder soberanía en favor de la Unión Europea. Quizá el encontronazo más sonoro de los últimos años se dio durante el mandato de la recientemente fallecida Margaret Thatcher, siendo Tony Blair el líder más proclive al entendimiento con la Europa continental. Por lo que respecta al actual ejecutivo de David Cameron, el euroescepticismo no ha hecho sino crecer durante toda la legislatura. Convencido de que la UE está suponiendo una rémora para la salida de la crisis, las decisiones del Primer Ministro son imprevisibles.

En materia económica, Inglaterra cuenta con una autonomía solo superada en la Unión Europea por Suiza. Ello no impide que las tentativas rupturistas hayan sido una constante desde la creación de la CEE. El último peso pesado en sumarse al grupo de los euroescépticos ha sido el titular de la cartera de Defensa, Philip Hammond, quien, no obstante, ha señalado que no piensa influir en la política exterior de Cameron. El debate sobre la permanencia o no en la UE fue reabierto por el ministro de Educación, Michael Gove, quien aseguró en la BBC que la salida de Inglaterra sería perfectamente “tolerable”. Los trasfondos económicos de una ruptura son difíciles de cuantificar. La ya elevada independencia financiera (Reino Unido apenas contempló la posibilidad de adoptar la moneda única) invita a suponer que semejante decisión sería menos traumática que en otros países.

El impacto del mercado europeo en la economía británica también es significativamente menor que el de países como Alemania o Francia. No obstante, la UE podría perder a la principal potencia europea en lo que a las relaciones con Estados Unidos se refiere. En cualquier caso, la política económica de Cameron ha chocado con la ortodoxia impuesta por Berlín (el Banco de Inglaterra ha inyectado dinero a determinados sectores económicos). Si la hoja de ruta del Primer Ministro sigue su curso, en 2017 podría celebrarse un referéndum que acabe con Reino Unido fuera de la UE.

Fuente: Expansión.

Foto / StartUpBritain

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