Diez cosas que quizás no sepas sobre la deuda pública

La deuda de las administraciones públicas es un parámetro macroeconómico que afecta a todos los ciudadanos y es objeto de una manipulación política notable.

deuda

La Gran Recesión inundó la actualidad informativa de conceptos como déficit, deuda, recesión, equilibrio presupuestario, prima de riesgo, etc. De este modo, los españoles acabamos convirtiéndonos en verdaderos doctores en la disciplina económica, empleando en nuestras conversaciones informales los términos anteriormente citadas. Sin embargo, ello no implica ni que los estemos usando correctamente ni que sepamos a qué nos referimos cuando utilizamos algunos de ellos. Hoy ponemos en foco sobre la deuda pública, uno de los parámetros macroeconómicos más sensibles y polémicos.

1. Un efecto negativo

A diferencia de la deuda privada, el endeudamiento público afecta negativamente a todos los ciudadanos de un determinado país. Independientemente del ámbito en el que se haya generado dicha deuda (operaciones financieras, servicios públicos, inversiones…), todos los ciudadanos son responsables, beneficiarios o víctimas de ella. En consecuencia, siempre que un político afirme que va aumentar la deuda en nuestro beneficio, pon en cuarentena sus palabras.

2. Los más perjudicados

Es más, contrariamente a lo que aseguran determinados responsables públicos (o aspirantes a serlo), la deuda pública causa más daño a las clases sociales más modestas. Esto se explica porque cuando el Estado o la Administración debe recortar gastos para amortizar su deuda, los ciudadanos más dependientes de los servicios públicos se verán siempre más perjudicados que las clases pudientes (acabando así sobre el mito del endeudamiento socialmente positivo).

3. Definición de deuda pública y déficit

No es infrecuente que la deuda pública y el déficit se asocien como sinónimos, lo cual constituye un error conceptual importante. En el primer caso, hablamos del pasivo total que acumulan las administraciones públicas. En el segundo, nos referimos al desajuste entre ingresos y gastos en un ejercicio concreto. Así, la deuda sería el dinero total que se debe y el déficit la deuda nueva que se genera en un año.

4. El déficit, siempre importante

Ligado a lo anterior, es poco habitual que la deuda se reduzca si las cuentas públicas siguen presentando déficit. Por ello, el primer objetivo de cualquier gobierno que se enfrenta a un fuerte endeudamiento es poner coto al déficit, ya que en caso contrario la deuda no dejará de aumentar.

5. Más margen con la deuda pública

La mayoría de organizaciones internacionales, caso de la Unión Europea o de la zona euro, priorizan la corrección del déficit sobre la cifra de deuda absoluta. Así, los techos de deuda suelen ser más generosos que los de déficit, como ha sucedido en todos los rescates que se han aprobado en Europa.

6. ¿Cómo se genera la deuda?

La deuda pública se genera de múltiples formas y todas ellas están interconectadas. Así, cuando se habla del endeudamiento de España no se hace ninguna distinción sobre el origen de dicha deuda. Ya sea para pagar la sanidad pública o los intereses de la propia deuda, todos los gastos que se sufragan endeudándose forman parte de un capítulo común. Así, los bonos que emiten los Estados no están dirigidos a amortizar un tipo de deuda en particular.

7. La venta de bonos y letras

El mercado secundario de deuda sirve a los gobiernos para colocar sus bonos y letras con determinados plazos de devolución e intereses muy variables. Estas operaciones financieras sirven para que el Estado disponga de más liquidez aunque se haga a costa de mantener o elevar la deuda absoluta, dando lugar a un círculo vicioso de impredecibles consecuencias. España se beneficia de tipos de interés bastante bajos por pertenecer a la Eurozona.

8. Rentabilidades negativas

En los últimos años, algunas colocaciones de deuda se han saldado con rentabilidades negativas para los compradores. Ello se explica porque, en un contexto de deflación e incertidumbre política, se aceptan determinados bonos soberanos como una suerte de depósitos para grandes capitales. Alemania se ha beneficiado de ello y, excepcionalmente, también España.

9. Los tipos de interés

Coyunturas especiales al margen, el tipo de interés que se asume por colocar un bono fluctúa considerablemente según distintos parámetros de la economía nacional que respalda ese título de deuda. Así, España llegó a ver su bono a diez años por encima del 7,5% en julio de 2012 por las dudas generalizadas en torno a la solvencia del país. Las perspectivas económicas, los factores políticos o la seguridad jurídica son factores que condicionan la rentabilidad de los bonos.

10. Emisión de deuda a bajo precio

Un mantra muy asumido por la sociedad española es que cuando el mercado de deuda presenta intereses notablemente bajos ello es muy positivo para nuestra economía. No obstante, solo lo sería si el Estado fuera lo suficientemente responsable como para no abusar de esta circunstancia emitiendo más y más deuda a bajo precio, como ha sucedido en muchos países europeos.

Foto: Aina Jameela

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