Detroit niega que necesita un rescate federal

A pesar de los 18.500 millones de dólares de deuda municipal, Detroit afirma poder resurgir sin pedir el rescate federal.

Detroit

La sorprendente noticia de la quiebra de Detroit marcó la línea informativa durante la semana pasada. Ciertamente, la bancarrota de la ciudad del motor no dejó indiferente a nadie, mostrando al mundo la parte oscura de la opulencia. Tras muchos años de decadencia, la administración local tuvo que rendirse ante la evidencia y acogerse a la ley estadounidense de quiebra. Los 18.500 millones de deuda que acumula el consistorio no dejaban demasiado margen para reconvertirse. Con todo, tanto el alcalde, Dave Bing, como el nuevo administrador de emergencia, Kevin Orr, han coincidido en que no esperan un rescate federal. Desgraciadamente, el orgullo es lo único que les queda.

Las declaraciones municipales son una respuesta al mensaje lanzado por Joe Biden, vicepresidente de los Estados Unidos, quien insinuó que tanto la Casa Blanca como el Congreso estarían negociando un posible programa de ayuda económica. Bing salió rápidamente al paso y señaló que no se contempla una solicitud formal de rescate «de momento». Orr fue incluso más lejos al asegurar que un rescate no supondría la salvación de la ciudad, siendo preferible la recuperación de la confianza de los inversores. Un confianza, dicho sea de paso, completamente destrozada en estos momentos. Quizá por ello, el alcalde afirmó que solicitarían una pequeña ayuda al Gobierno, puntualizando a renglón seguido que no se trataba ni mucho menos de un rescate. En cualquier caso, Detroit asegura tener potencial suficiente como para reconvertirse en un plazo razonable y esquivar el rescate.

Sea como sea, la declaración de quiebra todavía debe salvar un importante escollo para ser aceptada por la Justicia. Una jueza de Michigan entendió que la situación de quiebra supone reducir unilateralmente las pensiones de los jubilados de Detroit, algo que a su juicio choca de pleno con la Constitución Federal. El propio fiscal general de Michigan se ha mostrado contrario a la postura de su compañera jurista y ha presentado una apelación al respecto. Tanto las autoridades estatales como las municipales esperan que los tribunales avalen su declaración, conditio sine qua non para reestructurar la deuda.

Fuente: elEconomista.

Foto / Bernt Rostad

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