Detroit: crónica de una muerte anunciada

La que fuera una de las ciudades estadounidenses más dinámicas a mediados del s. XX se ha declarado oficialmente en bancarrota.

Detroit - Ford  General Motors  Chrysler

¿Cómo hemos podido llegar a esto? Este el pensamiento que ha sobrevolado durante toda la semana a los vecinos de la ciudad norteamericana de Detroit. La que fuera abanderada de la producción automovilística y la cuarta ciudad más poblada de los EEUU se ha declarado en bancarrota. El anuncio efectuado por las autoridades locales ha sorprendido en términos relativos. La decadencia de la ciudad del motor era evidente desde hace muchos años, antes incluso del estallido de la última crisis económica. Evidentemente, el colapso de 2008 contribuyó a dar la puntilla a una ciudad que no ha sabido reconvertirse y que ha preferido languidecer lentamente hasta ser una caricatura de lo fue.

En Detroit han coincidido el freno del sector automovilístico por un lado y la crisis inmobiliaria por otro. No obstante, las raíces últimas del prolongado declive de la ciudad se remontan muchos años atrás. Durante la década de 1950, Detroit experimentó una oleada de vandalismo que arrojó unas tasas de criminalidad realmente preocupantes. En consecuencia, miles de personas comenzaron a abandonar la ciudad, provocando una sonora caída demográfica. Durante las décadas siguientes se mantendría dicha tendencia de descenso de la población si bien en menor proporción que en los críticos años cincuenta. Cabe señalar que la General Motors, Ford y la casa Chrysler mantuvieron sin embargo unos índices de producción y ventas muy considerables hasta finales del s. XX.

El nuevo siglo fue traumático para ambas compañías, muy especialmente para la General Motors, que no podría esquivar la quiebra en el año 2009. Tras la obligada reestructuración, el gigante automovilístico cedió protagonismo a Toyota y Volkswagen, recuperando no obstante el liderato mundial en 2011. Detroit por su parte no se recuperó tan rápidamente. La deuda municipal siguió creciendo, los ciudadanos eran incapaces de pagar sus hipotecas y el mercado inmobiliario se hundió sin remedio. El resultado, una bancarrota que amenaza con afectar seriamente a los primeros indicios de recuperación económica en Norteamérica. Por ello, autoridades estatales (Michigan) y federales ya han comenzado a reunirse para buscar una solución.

Fuente: elEconomista.

Foto / Jason Paris.

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