Con un billón de dólares basta

La crisis económica ha evidenciado lo poco que miramos a la Historia para solucionar los problemas de la actualidad. Mientras que el Fondo Monetario Internacional y el gobierno de España se empeñan en inyectar dinero a las instituciones deficitarias para arreglar la crisis de los mercados, pocos se recuerdan lo que John Maynard Keynes hizo por el mundo capitalista allá por los años 30.

Mientras el Fondo Monetario Internacional (FMI) pide un billón de dólares para acabar con la crisis, en el gobierno de España se pone coto (y bajo lo penal) al gasto público. El pasado miércoles 18 de enero, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, anunció una reforma de la Ley de Transparencia con el fin de que nadie pueda gastar aquello que no tiene. Sin duda, es una actitud muy positiva para evitar futuras quiebras en las administraciones públicas. Sin embargo, un momento como el que vivimos no necesita recortes, sino activación económica. Como bien decía John Maynard Keynes, “la expansión, no la recesión, es el momento idóneo para la austeridad fiscal”. Es decir, esto de poner límites al gasto social se tenía que haber hecho mucho antes, no en plena crisis económica.

Cristóbal Montoro

Hay que leer más y echar, aunque sea de vez en cuando, un vistazo a la Historia: muchas veces nos sacará de más de un aprieto y, muy probablemente, nos evitará caer en determinadas piedras (que curiosamente suelen ser las mismas de siempre). He aquí la razón de la estupidez humana. Las inyecciones de liquidez a las comunidades autónomas, como así afirma el Ejecutivo, permitirán a estas afrontar con solvencias las deudas contraídas. Así, en vez de fomentar el desarrollo económico de las regiones, lo único que se impulsa es la avaricia de los banqueros. Mientras se expanden los bolsillos de los bancos, se contraen las economías locales. Paradójico, pero cierto.

¿A qué nos conducen estas inyecciones continuas de dinero a las diferentes instituciones? Si el FMI estuviera en lo cierto y con un billón de dólares podría solucionar la crisis de los países capitalistas, estaríamos muy cerca de la solución. No obstante, no parece que la cosa sea tan sencilla. El FMI pretende, al igual que el gobierno de España, que las instituciones endeudadas y con economías deficitarias sufran lo menos posible las acometidas de los mercados. Con inyección de dinero, los mercados se sacian, la prima de riesgo baja y la Bolsa sube. Sin embargo, si no hay liquidez, los números rojos lo inundan todo. La medida siempre es a corto plazo, por lo que el problema sigue existiendo. Todavía no ha habido ni una sola potencia que haya propuesto soluciones a largo plazo. Quizás deberían mirarse lo que Keynes le propuso a Franklin Delano Roosevelt durante la crisis de los años 30. Lo dicho, la Historia no engaña.

Foto: jumanjisolar

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