¿Sabes cómo contratar un seguro de coche?

El refranero español dice: ‘Más vale prevenir que curar’. Por ello, saber qué debes mirar antes de contratar un seguro para tu coche es importante para evitar problemas posteriores. Y es que los seguros coche son, quizás, uno de los trámites más farragosos que tiene que hacer un conductor, especialmente, si no se encuentra familiarizado con los términos.

Problemas con el seguro de tu coche

Contratar un buen seguro te quitará preocupaciones en caso de accidente.

Resulta fundamental, por tanto, informarse bien de las características principales del seguro comenzando, primero por las coberturas que ofrecen sus pólizas. Sólo así podrás escoger el seguro de coche más barato tanto en importe como en garantías.

No obstante, la creencia de que un seguro barato es mejor, en cuestión de seguros, no siempre es así. Hay que saber las necesidades que uno tiene pero, sobre todo, las que tiene el propio coche según la marca porque la prima por la cobertura del casco se calcula en función de la siniestralidad y la suma asegurada o valor del vehículo.

Otra cuestión importante es determinar cuál es el riesgo que se quiere cubrir. Existen varios tipos de coberturas que dependerán de si la póliza del seguro que queramos contratar está a Terceros, a Terceros Ampliado o a Todo Riesgo. Siguiendo en esta línea, hay que tener en cuenta las características de nuestro vehículo, ya que si se trata de un coche nuevo nos puede interesar contratar la cobertura de daños propios para cubrir cualquier daño que pueda sufrir nuestro vehículo, de no ser así, si es un coche de segunda mano, quizás, no importen tanto los posibles golpes o ralladuras que pueda tener.

Lo único que debes tener claro es que la única cobertura que es obligatoria por ley, en cualquier tipo de seguro de coche es aquella que está destinada a garantizar los daños físicos y materiales que podamos ocasionar a otros vehículos o conductores. Es decir, la llamada Responsabilidad Civil Obligatoria a la que se puede incluir otra Voluntaria que aumentaría las cantidades de indemnización de la Obligatoria.

A partir de esta cobertura, se pueden incorporar toda una serie de garantías encaminadas a cubrir posibles daños en caso de accidente -imprescindibles y no son excesivamente caras-; otras de defensa jurídica para pagar los gastos de juicios y fianzas; un seguro del conductor que garantiza la asistencia sanitaria y la posible indemnización en caso de daños físicos e incluso la muerte.

También existen otras destinadas a la protección del coche que garantizan la reparación de cualquier daño que éste pueda sufrir ya sea por rotura lunas, en caso de robo -especialmente recomendable para vehículos de gama alta- o de incendio, por daños propios que van desde las simples ralladuras hasta el siniestro total -recomendada si se usa el coche habitualmente-, asistencia en viaje o en carretera de doble cobertura -vehículo y ocupantes- y a la que se le suelen añadir complementos adicionales como el vehículo de sustitución, reclamación de  multas o un subsidio en caso de que nos retiren el carnet.

Finalmente, hay que evaluar aspectos menos formales como la prima del seguro, el servicio, la red de atención en casos de siniestros, respaldo y solidez financiera o prestigio de la compañía.

Aunque no hay mayor consejo que, y retomando el refrán anterior: Más vale prevenir, leyendo y comprendiendo todas las condiciones que se están contratando, que luego curar teniendo que pagar extras inesperados.

Foto de MSVG.

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