Comienzan los debates en el Congreso para concluir el embargo comercial a Cuba

El Congreso de los Estados Unidos recibió el proyecto de ley en el que se dibujan las líneas maestras de las nuevas relaciones con Cuba.

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El 19 octubre de 1960, el presidente Dwight Eisenhower, al que solamente le quedaban tres meses de mandato, anunció el levantamiento de ciertas prohibiciones comerciales con la isla de Cuba. Escasas semanas antes de ceder la presidencia a John Fitzgerald Kennedy, en enero de 1961, el antiguo general declaró que se suspendían también las relaciones diplomáticas con La Habana. Entre 1962 y 1963, Kennedy intensificó que bloqueo que, salvo un amago de revisión por parte de Jimmy Carter, se ha mantenido plenamente vigente hasta hoy.

La reconstrucción de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba a finales de 2014 abrió las puertas a la retirada del embargo comercial. Este proceso, no exento de polémica y fuertemente criticado por amplios sectores sociales norteamericanos (principalmente, las comunidades cubanas), arrancó la semana pasada con la presentación del proyecto de ley correspondiente en el Senado estadounidense. Cinco senadores demócratas y republicanos han sido los encargados de elaborar el borrador preliminar, que ahora deberá ser aprobado por un Congreso que, no lo olvidemos, está íntegramente dominado por el Partido Republicano.

De acuerdo con la situación actual de las leyes que regulan el embargo, los estadounidenses pueden desplazarse a la isla cumpliendo ciertas condiciones pero no pueden llevar a cabo actividades comerciales en ella. De igual modo, las transacciones económicas están prohibidas y se requiere autorización específica de la Oficina de Control de Recursos Extranjeros para retirar dinero en Cuba. En cuanto a los viajes desde Cuba hasta Norteamérica (prohibidos por La Habana), la Administración estadounidense no solo los tolera sino que da facilidades a los exiliados cubanos.

El proyecto de ley establece la anulación de la gran mayoría de prohibiciones a la libre circulación de personas y capitales pero conserva las exigencias de mayor libertad y respeto por los derechos humanos en el régimen de los Castro. No en vano, el país caribeño no ha celebrado nunca elecciones democráticas y Fidel Castro llegó a afirmar que estas no eran necesarias por haber triunfado su revolución. Este será, sin duda, el aspecto más espinoso.

Vía: Cinco Días

Foto: marianellafoto

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