Cine sobre economía: Wall Street: El dinero nunca duerme

Wall Street: El dinero nunca duerme es una de las películas sobre economía recientes más recomendables.

Hace unos días os comentábamos nuestra iniciativa de hablar de películas relacionadas con empresas. Empezamos con La red social, el clásico básico que nos relata el origen de Facebook, una de las empresas más importantes de los últimos años. Y aunque hay muchos films de empresas de los que hablar, también hemos pensado que vamos a ampliar la sección para hablar de cine sobre economía. Porque así a priori puede parecer una idea aburrida («¿películas sobre economía?»), pero en realidad es un género que esconde excelentes propuestas de las que vamos a tener mucho que decir y recomendar.

Para este primer artículo comenzamos con Wall Street: El dinero nunca duerme, la secuela de un clásico fundamental del género, una película que por ser bastante reciente no solo tiene posibilidades de estar disponible en servicios de streaming, sino que además será más fácil que nuestra familia la vea con nosotros (la original quizá les parezca «demasiado antigua»). En próximos artículos repasaremos otras cintas que son igual de fundamentales para el género. Por ejemplo, no dudéis de que pronto hablaremos de El lobo de Wall Street, otro imprescindible del género, pero que dejamos para más adelante o incluso para el final de esta serie de artículos, porque posiblemente será la mejor manera de dar cierre a este especial de publicaciones. Pensemos que el cine, aunque pueda exagerar las historia, nos enseña mucho y nos abre el mundo de la economía de una manera visual y sencilla. Por eso es tan importante tenerlo en cuenta.

Es bonito cuando en medio de ésta afición actual por los remakes, viene un director del nivel de Oliver Stone y más de 20 años después, decide continuar la historia de una de sus antiguas películas. Todavía es más bonito cuando, la película en sí misma, es una historia muy recordada, y un film que consiguió el apoyo de la crítica y del público. Hablamos de Wall Street, clásico de 1987 protagonizado por Michael Douglas y Charlie Sheen que volvió a escena con una secuela en la cual se ha tenido en cuenta el paso de los años.

¿De qué trata Wall Street 2?

Wall Street: El dinero nunca duerme tiene un nuevo protagonista: el joven Jacob Moore, una futura promesa de Wall Street interesada en las energías alternativas. Moore se hace con el protagonismo de la historia debido a que está saliendo, desde hace tiempo, con Winnie Gekko, la hija del mítico Gordon Gekko. Éste terminó muy malamente en el desenlace de la primera entrega de Wall Street, en la cárcel a causa de una grabación realizada por el personaje de Charlie Sheen. La secuela comienza en 2001, casi ocho años después de entrar en prisión el personaje de Douglas, Gordon Gekko. Y a partir de ahí hay un salto temporal de siete años.

Para entonces Jacob está saliendo con Winnie, y Gordon ha publicado un libro sobre el mundo financiero que está cerca de convertirse en un gran éxito. Cuando Jacob se cruza con Gordon y le pide ayuda en una pequeña operación a modo de venganza que está planeando realizar, los caminos de estos dos personajes se cruzarán. Jacob querrá aprovechar los recursos y la inteligencia de Gordon, y éste intentará conseguir que su hija le vuelva a hablar. Pero en Wall Street no te puedes fiar de nadie.

¿Qué actores protagonizan la película?

Los detractores del joven Shia LaBeouf van a tener para rato con Wall Street: El dinero nunca duerme, porque el intérprete, sin robarle planos a Douglas, es el principal protagonista. No obstante, y aunque es cierto que LaBeouf ha demostrado un gran talento ya en muchos de sus trabajos, éste papel parece quedarle demasiado grande. No impone, no tiene el perfil, y de alguna manera no terminamos de creernos al personaje al que está interpretando. Pero, eso sí, y aún siendo el protagonista, de alguna manera queda ensombrecido por la presencia de Michael Douglas cada vez que éste aparece en escena. Quizá un actor con más atractivo que LaBeouf en su papel no hubiera permitido brillar tanto a Douglas, así que en ese sentido nos parece una elección muy acertada.

También lo es que la película guarde una pequeña escena para el encuentro que todos los seguidores de la primera entrega esperaban: el momento en el cual se cruzan los personajes de Michael Douglas y Charlie Sheen, que firma un cameo para dar coherencia al mundo representado en la historia. Josh Brolin también firma una buena interpretación, y aprovecha su tiempo en escena para demostrar sus habilidades. Caracteriza al «villano» de la película, un personaje que se le ofreció inicialmente a Javier Bardem, y que rechazó para rodar Come, reza, ama, lo cual sin duda parece una elección, a posteriori, radicalmente errónea. Por último, Carey Mulligan es la actriz que interpreta a la hija de Douglas, pero no consigue destacar en ningún momento. Su presencia, por decirlo de alguna manera, es anecdótica.

¿Es buena película? ¿representa bien el mundo económico?

De Oliver Stone siempre nos esperamos buenas películas, historias densas y profundas, muy bien escritas y desarrolladas de manera exquisita. Ésta secuela es una entrada atípica en la carrera del cineasta, que opta por un estilo más comercial y emotivo, con un desarrollo menos enrevesado de lo habitual. Pero lo cierto es que el resultado es de lo más destacable e interesante, consiguiendo que la película cause interés en todo tipo de audiencias y nos mantenga muy interesados desde el principio hasta el final. La manera en la que se ha desarrollado a los personajes es de lo más eficiente, aunque se trate de poner en práctica algunos de los mayores tópicos de estos hombres de Wall Street.

El final es posiblemente muy distinto al que hubiéramos esperado en una secuela estrenada años atrás, pero no vamos a negar que nos ha dejado satisfechos. También es cierto que los recursos y el talento de Stone podrían haber exprimido más el argumento, la situación financiera de la ambientación y los personajes, pero el director no tiene porqué subir el listón con cada una de sus nuevas películas.

Wall Street: El dinero nunca duerme es un drama sobre la bolsa, el mundo financiero, los millones y millones de cheques que se firman a diario, y asuntos económicos que tanto nos gustan. Oliver Stone lo sitúa todo dentro de una historia común y amena, con sentimientos, traición, venganza, codicia, odio, perdón, y unos personajes a los que no tardamos en tomar cariño. Por ello resulta un tipo de película sobre economía que puedes ver tranquilamente con tu pareja o con tu familia sin el riesgo de que se aburran a los pocos minutos de comenzar. Posiblemente habrá momentos en los que tengas que hacer una pausa para explicar ciertos conceptos y situaciones en las que tú, como experto en economía, entenderás, mientras que para otro tipo de espectadores serán detalles que pasarán desapercibidos. Pero eso no impide que sea una película disfrutable para todo tipo de público.

De ello se ocupa la interpretación de Michael Douglas, que siempre está listo para dejar un resultado de primera ante cualquier tipo de reto. Y la dirección de Oliver Stone es, sin duda, una garantía. Sabemos que con sus películas tenemos garantizado el impacto, el encontrarnos con una experiencia cinematográfica que nos aportará suficiente profundidad y que nos llenará mientras asistimos a todos los acontecimientos que se van dando en pantalla ante nosotros.

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