Bono viaja a Guinea Ecuatorial en busca de petróleo

Hosni Mubarak es el malo de la película, y el Gobierno español, mediante el uso de la retórica política, así se afana en condenarlo. Pero si de Egipto, donde la inversión española no tiene mayor relevancia, se puede hablar claro, no ocurre lo mismo con otros centros neurálgicos del negocio patrio. En la cabeza de todos está Marruecos y la imposibilidad de los representantes políticos para pronunciarse abiertamente cuando se refieren a Mohámed VI, so pena de crear un conflicto diplomático que acabe con el tinglado empresarial. Las revueltas vividas recientemente en el Sáhara dan buena cuenta de ello. Cuando los intereses económicos se cruzan por medio, la diplomacia hace gala de todo su cinismo.

Eso es precisamente lo que determinados grupos de la oposición han denunciado, criticando duramente la visita del presidente del Congreso, José Bono, a Guinea Ecuatorial, con el objetivo de reunirse con el dictador Teodoro Obiang. Bono es la cabeza visible de una delegación parlamentaria formada por el presidente de la Comisión de Asuntos Exteriores, Josep Antoni Duran i Lleida (CiU), el portavoz del PP en la Comisión de Exteriores Gustavo de Arístegui y el diputado socialista Álex Sáez. La comitiva podría haber sido más extensa, pero partidos como IU, PNV o ERC han declinado la oferta como muestra de rechazo a la dictadura impuesta en la que fuese colonia española hasta 1968.

Teodoro Obiang / Getty Images

Por su parte, CCOO y UGT también han manifestado su malestar ante una reunión con un dirigente totalitario como Obiang. Según recoge Lasprovincias.es, los sindicatos han citado el último informe del Human Rights Watch, en el que queda reflejado la desigual distribución de la riqueza nacional. El petróleo, del que se llenan barriles y barriles diarios en el país, sirve para alimentar la opulencia de una élite relacionada con Obiang. Pero no para mejorar las condiciones de vida del resto de la población, acusada por la pobreza.

Antes hemos hecho referencia a la diplomacia, y de eso se trata en este caso. Bono se ha presentado frente a Obiang con un listado de empresas dispuestas a invertir en Guinea Ecuatorial, esperando el visto bueno de su interlocutor para empezar a establecer acuerdos de intervención económica. Los intereses de las empresas españolas, en tiempos de crisis, son capaces de sobrellevar cualquier cosa, incluso una dictadura. Desde la (escasa) oposición guineana, el secretario general de Convergencia para la Democracia Social (CPDS), tal y como recogía la Cadena Ser, ha expresado su incomprensión hacia una visita que solo servirá para dar un halo de ‘normalidad democrática’ a un régimen que ya cuenta con centenares de muertos a sus espaldas.

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