Bankia y el problema de la vivienda

La venta de pisos en España es un negocio casi imposible. Quien tiene un inmueble y quiere deshacerse de él, se suele decir que tiene una condena. La caída de los precios ya no hacen rentable casi ninguna compra del pasado. Los especuladores han fallado en sus cálculos y ahora lo están pagando. En este contexto, y tras la nacionalización de Bankia, debe ser el Estado el que intervenga y comience a colocar vivienda a precios asumibles. Si los activos tóxicos están estancados han de darles salidas mediante incentivos.

La situación inmobiliaria en España cada vez es más desastrosas. Los desahucios no cesan (aún así, si no llega a ser por la labor de la Plataforma de Afectado por la Hipoteca, estos serían mucho más numerosos) y cada vez hay más gente sin casa, a la vez que casas sin gente. El otro día, el diputado de Izquierda Plural, Alberto Garzón, le preguntó al gobernador del Banco de España, Luis María Linde, qué pensaba hacer con la gran cantidad de viviendas que ahora formaban parte del Estado tras la nacionalización de Bankia. Aunque Linde respondió que el máximo organismo financiero no tenía ninguna competencia en este asunto, lo cierto es que sí que posee un fuerte poder de influencia para terminar con un problema social cada vez más candente.

Bankia ha sido rescatada, pero sigue desahuciando a la gente

Empecemos por el principio. En el momento en que el Estado se hizo cargo de Bankia para evitar su bancarrota (además de pedir un rescate a Europa exclusivo para este banco y que nos ha costado una gran cantidad de recortes sociales), es el propio Estado el que puede decidir qué hacer con el futuro de la entidad. De esta manera, Bankia tiene, cada vez más, todas las papeletas de convertirse en el banco malo que pide Europa, es decir, el que englobe todos los activos tóxicos del mercado inmobiliario. El gobierno, no obstante, cometió, en este sentido, un grave error: no sacar a Bankia del mercado de valores, ya que es la empresa que menos vale y la que consigue que el Ibex 35 siempre esté en números rojos. Aún así, Mariano Rajoy y compañía todavía tienen la oportunidad de enmendar su error y destinar la actividad de la entidad para el bien del conjunto de la sociedad.

Para ello, quizá, un primer paso sea sacar a Bankia de toda cotización bursátil. Así, se evita que caiga más y que cada vez sea menos rentable. Pero en este negocio no se está buscando (o no se debe buscar) la rentabilidad, sino el beneficio social. Por eso, en medio de una vertiginoso descenso en los precios de la vivienda (tras la caída del 8,3% del segundo trimestre del año, estos se han colocado a niveles del 2004, siendo Andalucía, Cataluña, Madrid, Aragón y Comunidad Valenciana las comunidades más afectadas), sería conveniente reconvertir todos estos activos tóxico que posee Bankia en vivienda social, a un precio asumible para las familias. De momento, la entidad ha puesto a la venta 500 pisos a un 60% de descuento, lo que puede desestabilizar el mercado del ladrillo. Lo que se pide ahora es que sea el Estado el que intervenga y no la propia entidad.

Foto: popicinio

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