Austria da un respiro a una Europa cuestionada

La extrema derecha euroescéptica no logra la victoria que esperaba en las presidenciales austriacas. El triunfo de un ecologista europeísta ha tenido mucho de simbólico.

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El pasado domingo 4 de diciembre, Europa vivió una jornada electoral con dos focos de atención igualmente críticos. Por un lado, los italianos rechazaron en referéndum el proyecto de reforma política de Renzi, abocando al país a unas más que posibles elecciones anticipadas. Por otro, los austriacos debían decidir si daban la presidencia del país a un candidato europeísta o a uno ultranacionalista. Por primera vez en mucho tiempo, la Unión Europea salió moderadamente reforzada de las urnas.

El independiente Alexander Van der Bellen, veterano exlíder del Partido Verde y europeísta convencido, se impuso en la repetición de las elecciones presidenciales de Austria con el 53,6% de los votos (de acuerdo con las proyecciones de resultados). De este modo, Van der Bellen mejora sustancialmente los resultados obtenidos en mayo, cuando venció por un par de décimas y su rival impugnó las elecciones. La campaña moderada y optimista del candidato ecologista se ha revelado muy acertada, especialmente en las zonas urbanas. Los componentes ideológicos quedaron deliberadamente en segundo plano para conseguir más apoyos.

El gran derrotado fue Norbert Hofer, artífice de esta repetición electoral que no le ha salido como había previsto. Y es que, el líder del ultraderechista Partido de la Libertad (FPÖ) llegó a encabezar los sondeos tras el fallo del Tribunal Supremo obligando a volver a las urnas. El domingo tuvo que conformarse con el 46,4% de los sufragios, cediendo algo más de tres puntos respecto a mayo. Sea como sea, en la formación de extrema derecha se respiraba un clima de cierta satisfacción por haber ‘asustado’ a las fuerzas tradicionales.

Sea como sea, la victoria de Van der Bellen implica romper una negativa tendencia electoral para la UE y el ‘establishment’ global. Tras el éxito del ‘Brexit’ y de Donald Trump y la derrota de Renzi, el giro europeísta de Austria –matizable y solo moderadamente mayoritario- es un balón de oxígeno para Europa. El país de Centroeuropa tiene además unas connotaciones simbólicas innegables, dado que fue donde resucitó la ultraderecha a comienzos del s. XX. ¿Punto de inflexión o respiro puntual?

Foto: © MagMac83

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