Así es la economía de Bélgica

País europeo industrial por excelencia, Bélgica cuenta con un mercado laboral muy sólido y una balanza comercial favorable. Su elevado endeudamiento público, el principal lastre.

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El pasado 22 de marzo, la barbarie yihadista volvió a teñir de rojo una gran capital europea. En esta ocasión, se trató precisamente de la capital de Europa por antonomasia, Bruselas. Sede de algunas de las principales instituciones de la Unión Europea (UE) y antiguo paradigma de la convivencia entre culturas muy diversas, la capital belga sigue la estela de Madrid, Londres y París y ya cuenta con su día negro. Al igual que hicimos tras los atentados de París, rendimos nuestro sentido homenaje a Bélgica analizando su economía.

La difícil reconversión industrial

De pequeña extensión, Bélgica cuenta con una de las densidades de población más altas del mundo con 369 habitantes/km2. Dado que el país fue el primero de la Europa continental que llevó a cabo la revolución industrial, su sector secundario ha sido tradicionalmente muy potente. La industria del automóvil fue una de las que más peso llegaron a tener, y siguen teniendo, en la economía belga, valorando especialmente la elevada cualificación de los trabajadores y las excelentes conexiones.

Sin embargo, el desarrollo económico del país propició un lento viraje hacia el sector servicios que no ha sido totalmente completado con éxito. En los últimos años, la industria belga ha protagonizado episodios que constatan su crisis. Hace dos años, por ejemplo, Ford cerró una de sus plantas en el país y otras conocidas marcas han hecho lo propio en las ciudades más industriales del país, como Gante. La metalurgia y la minería también fueron muy relevantes en su momento pero llevan varias décadas perdiendo fuelle.

Tendencia al endeudamiento

Desde mediados del s. XX, la economía belga se ha mostrado bastante dependiente de las inversiones públicas, como suele ser habitual en países eminentemente industriales. Esta tendencia está detrás de los recurrentes problemas de Bélgica con la deuda pública. Entre 1983 y 2003, el endeudamiento del Estado superó siempre el 100% del PIB, alcanzando su nivel máximo en 1993 (138,35%).

La adopción del euro supuso un breve periodo de corrección de estos desajustes pero la deuda no llegó a bajar del 86% (dato registrado en 2007). La Gran Recesión volvió a acelerar el endeudamiento belga, que desde 2011 se sitúa de nuevo sobre el nivel del 100% del PIB. Los últimos datos de 2014 lo dejan en el 106,7%, unos diez puntos por encima de la media comunitaria.

Este endeudamiento también se explica por el elevado peso del Estado en la economía nacional, al margen de las inversiones en los sectores productivos. Según datos de 2014, el Estado se come el 55,1% del PIB de Bélgica, siendo la Sanidad el principal ámbito de gasto público al llevarse el 15,6% del presupuesto. Es de esperar que el gasto en Defensa, que se sitúa en el 1,77% y llevaba siete años consecutivos recortándose, repunte tras los últimos ataques.

Un mercado laboral sólido

A pesar de la larga crisis de la industria, el mercado laboral belga es uno de los más sólidos de Centroeuropa. En 2014, el salario medio alcanzaba los 46.464 euros anuales (3.872 euros al mes). La tasa de paro se situaba en el 7,9% en enero, exactamente el mismo nivel que en 2015 y presentando cierta mejoría respecto a 2014 (cuando se encontraba en el 8,6%). No hay que olvidar que se trata de la décimo novena economía más competitiva del mundo gracias a las facilidades que pone para la contratación.

Balanza comercial positiva

Bélgica es un país exportador y por eso no sorprende que presente una balanza comercial con superávit. En 2015 realizó exportaciones por importe de 359.000 millones de euros e importó por valor de 338.000 millones. Esto deja un saldo positivo del 5%, el mejor dato desde 2004. La balanza comercial belga se ha situado en niveles positivos de manera ininterrumpida desde 1993, siendo una de las claves de su solidez económica. El mayor superávit lo registró en 2002 (6,8%).

Situación económica general del país

Con un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0,89, Bélgica ocupa la 21ª posición en el ranking global de este indicador. Ello, unido a los datos anteriormente comentados, nos sitúa ante un país rico y con unas bases bastante sólidas para su economía. Ello no impide que el país presente ciertas tensiones regionales motivadas, en parte, por la mayor riqueza del norte financiero (Flandes) respecto al sur industrial (Valonia).

Foto: Bélgica vía Shutter

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