Argentina se asoma a una nueva suspensión de pagos

Los fallos judiciales, los numerosos acreedores y la escasa liquidez colocan a Argentina al borde de una nueva suspensión de pagos trece años después.

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La declaración de suspensión de pagos de Argentina en 2001 pasa por ser uno de los episodios más traumáticos jamás vivido por un país sudamericano. La potente Argentina, receptora de inmigrantes, exportadora de productos y rica en materias primas caía a consecuencia de la lamentable gestión acumulada en las últimas décadas. Comenzaba así un periodo de dificultades económicas que provocó que miles de argentinos abandonaran su país mientras los distintos gobiernos trataban de apaciguar a los acreedores. Trece años después, más de un argentino contiene la respiración.

Las últimas sentencias judiciales son claras: Argentina debe negociar con los acreedores que no aceptaron la enésima reestructuración de su deuda y alcanzar un acuerdo consistente. El mazazo de los tribunales, cuyo primer fallo se remonta al año 2012, ha sido aparentemente bien asumido por el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. No obstante, los analistas coinciden en señalar que se trata de una situación muy delicada que podría llevar a Argentina a otra suspensión de pagos, ya que no está nada claro que pueda cumplir con sus obligaciones.

El monto que el Ejecutivo sudamericano debe abonar es de 1.500 millones de dólares, una cifra aparentemente asequible pero que llega en mal momento. No en vano, las arcas del país están temblando porque existen más acreedores al margen de los beneficiados por el fallo del Tribunal de Nueva York. Es más, el Gobierno trató de sortear el cumplimiento del mismo realizando una transferencia a los adeudados que sí aceptaron participar en alguna reestructuración crediticia. Lógicamente, los tribunales han paralizado esta operación.

Por ello, Argentina no puede pagar a los acreedores que aceptaron quitas en 2005 y 2010 hasta que fije un calendario de pagos con los prestamistas que no han pasado por el aro. Entretanto, Kirchner, Kicillof y el resto de protagonistas de esta historia se debaten entre la indignación y la conciliación. No en vano, el Gobierno argentino ha pasado de atacar al juez a asegurar que Argentina pagará escrupulosamente a todos los acreedores. Sea como sea, ambas partes tienen un mes para negociar.

Vía: ABC

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